Censura y dictaduras
A Carmen Aristegui, voz que clama en el desierto.
Por Jaime Pérez Mendoza
En el blog en español del Centro para la prosperidad global, el escritor Gabriel Gasave divulgó el el 25 octubre de 2006 una faceta sumamente interesante del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. El argumento esencial es la defensa de la Libertad de expresión, víctima de los censores de todas las dictaduras.
Cobran impresionante actualidad sus palabras ante el ominoso caso de la salida de la gran periodista mexicana Carmen Aristegui de la empresa-concesión pública de radio Multivisión, cuyos dueños argumentan violaciones al Código de Ética que prohíbe divulgar rumores.
Leamos las palabras de Vargas Llosa. Su efecto es iluminador:
“El periodismo, tanto el informativo como el de opinión, es el mayor garante de la libertad, la mejor herramienta de la que una sociedad dispone para saber qué es lo que funciona mal, para promover la causa de la justicia y para mejorar la democracia”.
“El periodismo ha sido un compañero leal, fascinante y fecundo de mi vocación literaria. Excepto crónica de espectáculos, ha hecho de todo, desde sucesos hasta deportes, desde información internacional hasta editoriales y artículos.”
“Precisamente porque el periodismo garantiza la libertad, todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación. Es algo que parece obvio, pero que no se puede perder de vista si se quiere frenar cualquier intento de restringir la libertad de prensa, y también si se quiere evitar el periodismo sensacionalista.”
Tales palabras fueron pronunciadas por el gran escritor peruano, de nacionalidad española, con motivo de la entrega del máximo lauro de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Estados Unidos: el Premio Moors Cabot, que cada año se les otorga a los más destacados profesionales y medios de la prensa escrita y audiovisual del mundo. El galardón fue establecido en 1938 por Godfrey Lowell Cabot en homenaje a su mujer, María Moors. La Escuela de Periodismo de Columbia fue creada por Joseph Pulitzer a principios del siglo XX.
CÓDIGOS-HIPOCRESÍA
México es un país lleno de códigos de ética. Hasta los capos tienen sus códigos no escritos. Los rumores aparecen cuando no hay medios de comunicación eficaces. Recuerdo la campaña: “Es un peligro para México”. Aquel no era rumor: fue una campaña orquestada precisamente en los medios que cuelgan en sus oficinas los cuadros con misiones, visiones y códigos de ética.
No es lo mismo el código de ética de Letras Libres, por ejemplo, que el código de ética de la mayoría de los empresarios-concesionarios de radio y televisión.
En los medios mexicanos sigue imperando la encriptada regla: no atacar al Presidente.
A Belisario Domínguez le cortaron la lengua; a Manuel Buendía lo asesinaron; al querido y recordado Choco Rodríguez, periodista de El Diario de Juárez lo mató la mafia, como a tantos y tantos periodistas en diversos puntos del país. Como podemos advertir, México es un país de impunidad y éste sí es el problema crucial.
Respeto todas las opiniones vertidas en las redes sociales y en las páginas de opinión de los más importantes periódicos de nuestro país. Pero estoy convencido de que la salida de Carmen Aristegui de MVS tiene tintes de corte autoritario.
Sobre el rumor del alcoholismo del Presidente Calderón, solamente quiero expresar: a ningún periodista corrieron en Rusia cuando aludía a las borracheras de Boris Yeltsin. Y en Estados Unidos nadie fue despedido cuando se escribió en los medios sobre las extravagancias sexuales de Bill Clinton con Mónica Lewinsky; tampoco cuando se divulgaron las soeces frases de Hugo Chávez: “You are a donkey Mr. Bush”.
Por eso cobran vida las palabras de Mario Vargas Llosa: “Precisamente porque el periodismo garantiza la libertad, todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información…”
Amemos y defendamos siempre la Libertad de expresión -con todo y sus excesos-. Es mejor eso que comenzar a ver y padecer al Estado como asesino serial de sus críticos.




