Renoir: color y magia
Una de las figuras del impresionismo regresa a sus orígenes, Europa, gracias al Sterling and Francine Clark Art Institute de Massachussets (Estados Unidos), que ha cedido sus fondos para la exposición “Pasión por Renoir”, que se puede contemplar en el Museo del Prado de Madrid (España).
– El interés que siempre despierta Renoir se ve reforzado por obras de gran prestigio y variedad pues se pueden contemplar una variedad diferente de los géneros que cultivó: el retrato, la figura femenina, el desnudo, el paisaje, la naturaleza muerta y las flores.
– La muestra no ofrece una visión completa del pintor, pero sí del primer Renoir que, desde el punto de vista de los Clark y de otros expertos, es el mejor.
– Las obras exhibidas expresan todo el repertorio de Renoir. Entre ellas se encuentran dos de las pinturas históricamente más importantes, como son: Palco en el teatro; y Muchacha dormida, la obra más grande de la colección, ambas de 1880, dice Michael Conforti, director del Stwerling and Francine Clark Art Institute.
Pierre-Auguste Renoir (Limoges, Francia 1841 – Cagnes 1920), uno de los grandes maestros del impresionismo, de luz fresca, trazo limpio y color intenso regresa a la Europa que le vio nacer a través de sus cuadros, en una exposición que se presenta por primera vez en este continente.
Las 31 obras del pintor que pertenecen a la colección que se conserva el Clark Art Institute (Williamstown, Massachussets), se pueden contemplar en el Museo del Prado de Madrid (España) hasta el 6 de febrero de 2011.
La institución norteamericana atesora uno de los conjuntos más importantes de obras de este artista. Parte de su obra podrá contemplar, durante algunos meses, al lado de otros grandes de la pintura gracias a la cesión de parte de los lienzos y al patrocinio de BBVA.
El interés que siempre despierta Renoir se ve reforzado por obras de gran prestigio y variedad atendiendo a diferente géneros que cultivó: el retrato, la figura femenina, el desnudo, el paisaje, la naturaleza muerta y las flores.
Según los propietarios de la colección, las obras presentes en el Prado figuran entre las mejores del artista. Robert Sterling Clark (1877-1956), fundador del Sterling & Francine Clark Art Institute (Williamstown) era un apasionado de la pintura del artista francés, de ahí que reuniera tanta variedad y cantidad de sus cuadros.
Para los Clark, Pierre-Auguste Renoir representaba la quintaesencia del impresionismo y de ahí que adquirieran más de 35 de sus pinturas, entre las que se incluyen varias de sus creaciones más importantes y representativas.
El director del museo madrileño, Miguel Zugaza, indicó que la presencia de una colección privada como la Clark en el Prado por su pasión por el arte. “Aquí más que en ningún otro sitio se puede valorar la pasión privada por el coleccionismo.
Michael Conforti, director del Stwerling and Francine Clark Art Institute, alabó la visión de Miguel Zugaza por haber organizado una exposición que sitúa a Renoir en un contexto muy diferente que le ha permitido ver su propia colección con ojos nuevos.
Entre las obras destaca Autorretrato (1875), una pintura cuyo tratamiento difiere de su habitual estilo delicado y revela, en cambio, una honda voluntad expresiva; por contra, el Retrato de Madame Monet (1874) se sitúa en el límite entre el retrato y la pintura de género con una pincelada fragmentada poco convencional.
La barca-lavadero de Bas-Meudon (1874) y El puente de Chatou (1875) centran el género del paisaje y constituyen dos modelos del mejor periodo impresionista de Renoir.
En El Palco en el teatro (1880) se destaca el fuerte contraste tonal entre blancos y negros alejándose de la paleta azul que había caracterizado su obra de los cinco años precedentes. Peonías (1880) es una de las composiciones de flores más esplendidas del artista, donde una vez más se evita el espacio abierto, llenando el lienzo hasta su margen.
Conforti reconoció que la muestra, con obras del Renoir más joven no ofrece una visión completa del artista, pero sí el primer Renoir que, desde el punto de vista de los Clark y de otros expertos, es el mejor.
El conservador jefe de la colección, Richard Rand, recordó que es la primera vez en la historia de la institución en la que se han prestado todos los Renoir.
Las obras exhibidas expresan todo el repertorio de Renoir y entre ellas se encuentran dos de las pinturas históricamente más importantes, como son: Palco en el teatro y Muchacha dormida, la obra más grande de la colección, ambas de 1880, dice Michael Conforti, director del Stwerling and Francine Clark Art Institute.
Richard Rand también destacó, por su parte, el cuadro Cebollas, la obra preferida de Clark, así como el autorretrato del pintor de 1975, y Retrato de Madame Monet; obra magnífica, icono de la colección, según sus propias palabras.
Para Javier Barón, jefe de Pintura del Siglo XIX de la pinacoteca madrileña y comisario de la exposición, Renoir es uno de los artistas más sobresalientes del Impresionismo y destacó en él su contribución a los diferentes géneros pictóricos.
Elige las tradiciones para reflexionar sobre ellas. Las obras exhibidas muestran el tratamiento de esos géneros, donde se ve la influencia de diferentes tradiciones.
Su interés por la figura humana le lleva a abordar el retrato y el autorretrato, género del que Barón destacó también el autorretrato del joven Renoir, del que dice es una pintura extraordinaria; obra sorprendente e impresionante. Es una de las obras de mayor intensidad de las que pintó y en ella se acerca a una vía expresionista.






