"Si no presionan, se vuelven cómplices de un crimen de lesa humanidad": Javier Sicilia

El poeta Javier Sicilia en El Paso, a su lado la ejemplar activista de los derechos humanos, maestra Marisela Ortiz. (Foto AFP)
…Una vez en El Paso,
hacia el anochecer,
ví (oí)
a diez mil gorriones.
Venían del desierto
a dormir.
Llenaron los árboles de un parquecito.
Los humanos,
los oídos zumbándoles,
huyeron
bajo la lluvia de deyecciones.
Les dejaron libre el terreno
a los lagartos que viven en la fuente…”
Poema El gorrión, de William Carlos Williams, dedicado a su padre. Traducción de Octavio Paz.
Por Jaime Pérez Mendoza
El Paso, Texas, 11 de junio de 2011..- El poeta Javier Sicilia cumplió un sueño: visitar la plaza de San Jacinto, en cuyos bancos se sentó un día el inmenso poeta William Carlos Williams a oír a diez mil gorriones y a ver a los lagartos para escribir el bellísimo poema El gorrión, cuyas palabras son fuente de consuelo. O de su otro sublime poema ASFÓDELO [Libro primero] “…Aprendí mucho de mi vida, en los libros y fuera de ellos mucho acerca del amor. La muerte no acaba con él”.
Pero Javier Sicilia cumplió también un compromiso valeroso: encabezar la Caravana por la Paz para gritarle al mundo que en México estamos ya cansados de tanta barbarie, de tanto dolor, de tanta injusticia, de tanta impunidad.
Presidió una asamblea binacional en la emblemática Plaza de San Jacinto, conocida como la mítica Plaza de los lagartos. Allí, exhortó a las organizaciones no gubernamentales, a los ciudadanos de ambas naciones a protestar en contra de las actitudes permisivas de su gobierno para el tráfico de armas y el consumo de drogas.
Y lanzó una verdad que –nadie- en las altas esferas gubernamentales de Estados Unidos quiere reconocer: Desde esta poderosa nación se provee legal e ilegalmente de armas para la guerra en México, sea para nuestras fuerzas armadas o para el crimen organizado.
Acudieron al evento numerosos representantes y miembros de diversas organizaciones estadounidenses. Hubo gritos y pancartas de protesta. Los participantes condenaron la estrategia de la guerra contra el narcotráfico que impulsa el gobierno mexicano con daños colaterales dramáticos que alcanzan la aterradora suma de más de 40 mil asesinatos, 8 mil de ellas registrados en la que es considerada como la ciudad más peligrosa del mundo: Ciudad Juárez, el epicentro del dolor.
La maestra Marisela Ortiz, fundadora de la organización Nuestras hijas de regreso a casa, quien durante varios años de su fructífera vida ha desarrollado una ejemplar labor a favor de la Justicia y en contra de la impunidad, forzada a abandonar México por amenazas, afirmó que tuvo que exiliarse del país ante la falta de garantías imperante en México.
En el evento estuvo presente, por primera vez en la Caravana, Julián Freire Escobedo, hijo de Marisela Escobedo, asesinada a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua. Abandonó el país tras la brutal ejecución y acusó al gobierno del Estado de Chihuahua de ser el responsable de la muerte de su madre, pues aseguró que se trató de un “crimen de Estado”.
Asilo político a activista en pro de los derechos humanos
Durante la ceremonia que dio fin a la Caravana por la Paz se informó que el gobierno de Estados Unidos otorgó ya asilo político a Cipriana Jurado, activista en pro de los derechos humanos y quien se trasladó a El Paso después de recibir varias amenazas de muerte.
Los desplazados por la violencia dieron a conocer sus testimonios que desvelan el ambiente de miedo social que se respira en la zona fronteriza.
Acto de reflexiones, asamblea participativa, en la que el poeta Javier Sicilia exigió el fin a la iniciativa Mérida porque han sido los acuerdos y compromisos de este esquema de cooperación lo que “ha apuntalado la guerra que se nos ha impuesto, dejándonos más de 40 mil muertos y 10 mil desaparecidos”.
Reiteró hoy la responsabilidad de Estados Unidos en el consumo de las drogas como parte del problema del narcotráfico que atañe tanto a Estados Unidos como a México.
“Sólo hasta llegar a El Paso, Texas, me doy cuenta de que existen otra guerra y otras víctimas que han tenido que huir”, dijo el escritor.
“Si no presionan, se vuelven cómplices de un crimen de lesa humanidad”, indicó Sicilia a los asistentes.
“A nuestros compatriotas les pedimos que pidan al gobierno detener esto. Unión binacional para detener esto, siendo víctimas de esta guerra, estamos juntos en esta cruzada”, expresó.
El escritor señaló: “Estados Unidos debe admitir su responsabilidad en la violencia que vive México”.
Discursos de los participantes que motivan preocupación: la corrupción de las instituciones mexicanas y el crecimiento y la violencia del crimen organizado van de la mano.
Pero también, discursos que aluden al amor, a la necesidad de protestar unidos ante la impunidad y a la esperanza de que llegue la Paz, porque como dijo Julián Lebarón: “México sí tiene solución”. Palabras reafirmadas en los diferentes discursos del poeta Javier Sicilia que tienen como marco de referencia la interpretación genial del poema de Constantino Kavafis: “Venimos a la Ítaca de Juárez”. Y que se condensan en frases conmovedoras:
La madre llora y se pregunta por el niño ejecutado en fuego cruzado: “¿por qué duerme mi hijo sin sueño? “… “Mis muertos son sus muertos. Vamos a luchar por la vida”.
La Caravana por la Paz regresó a sus lugares de origen. La semilla está sembrada.





