El Pacto por la Paz en Juárez: El dolor de las víctimas germinará y salvará a la Democracia

El obispo de Saltillo, Raúl Vera y el poeta Javier Sicilia, en Ciudad Juárez

Por Jaime Pérez Mendoza

Ciudad Juárez, Chih., 10 de junio de 2011.- La Caravana del Consuelo encabezada por el poeta Javier Sicilia, que recorrió 3 mil 400 kilómetros y doce estados de la república,  culminó hoy con la firma del Pacto Nacional por la Paz, en el la emblemática Plaza del Monumento a Benito Juárez.

El evento deja muchas lecciones para la nación, pero una es fundamental: el dolor de las víctimas de la violencia, de la injusticia y la impunidad se transformará en semilla para que germinen los ciudadanos de un nuevo país.

La palabra es el alma del movimiento pacifista. Por eso el formato de los actos celebrados en la ciudad fronteriza rompió esquemas y envió mensajes que le dicen al mundo, a través del discurso del poeta Javier Sicilia, escenarios reveladores: no es esto un muro de lamentaciones, sino el surgimiento de una generación de ciudadanos libres, sin miedo , dispuestos a exigir el cumplimiento de seis puntos esenciales que son el mínimo piso para poder salvar a nuestra democracia.

Tarde memorable en la ciudad del dolor, donde se han dado las más importantes manifestaciones de dignidad y resistencia, ejemplo nacional y ruta de esperanza, como lo afirmó al término de la firma del Pacto por la Paz el sacerdote católico Óscar Enríquez.

Decenas de familias llenaron la explanada de la Plaza del Monumento. A las 19:15 horas dio inicio, entre gritos y cantos, el acto que es considerado como el inicio de un movimiento nacional de largo alcance y cuyo propósito esencial es recuperar la paz, acabar con la impunidad y la injusticia y rescatar la memoria de los más de 40 mil muertos de una guerra absurda. Cuando arribaban los integrantes de las diversas ciudades del país (Michoacán, Morelos, Oaxaca, Coahuila, Nuevo León, Ciudad de México, Jalisco) los residentes de El Paso, Texas y los miles de juarenses que llenaron la explanada de la citada plaza daban la bienvenida con aplausos y lágrimas.

El poeta Javier Sicilia, Julián Lebarón, el sacerdote Miguel Concha, el Obispo de Saltillo, Raúl Vera López, el ex vicario de la Diócesis de Chiapas, Gonzalo Ituarte, y decenas de víctimas de la violencias participaron en el evento que incluyó la conmovedora lectura de dos poemas de la escritora chihuahuense  Arminé Arjona: “Juaritos yo te quiero, a pesar del matadero” y “Porque nos pesan las sombras, mi ciudad no se levanta”.

Los gritos de los participantes fueron impactantes: “¡Más poesía, menos policía! ¡Más poesía, menos policía”.

LOS TESTIMONIOS DE LAS VÍCTIMAS

Inician con el inteligente discurso del sociólogo Samuel F. Velarde:  Define con claridad la dimensión del movimiento nacional encabezado por Javier Sicilia, como detonador de esperanzas e ilusiones.

Y nos entrega su valioso legado el poeta Javier Sicilia con un sentido “Los quiero muchísimo”. Agradeció a las víctimas porque hubo a lo largo de la caravana diálogo fecundo y, sobre todo una actitud del corazón: ver al hermano para consolar y recibir su consuelo en cada uno de las entidades federativas que visitaron.

Y fue muy contundente en sus expresiones al señalar que el diagnóstico de las mesas de trabajo tiene que ver con exigencias. “No nos debemos de soltar, pidió a la multitud, pues la fuerza ciudadana es clave y sin la cual no podemos avanzar”.

Al gobierno, en todos sus niveles, le envió un mensaje sin ambages: Tienen que volver los ojos ante los ciudadanos. “Los absurdos” de este país -expresó- obedecen en gran medida a las acciones de los poderosos que nos han arrancado la paz y la tranquilidad, “en esta nación tan adolorida que carga con tanto dolor.”

Y mostró una inquietud que debe ser atendida: recuperar la memoria de nuestras víctimas. “Tenemos que llenar el país con los nombres de nuestros muertos”.

Luego se refirió a la placa que colocaron en la entrada principal del Palacio de Gobierno:  “Aquí fue asesinada el 16 de diciembre de 2010 MARISELA ESCOBEDO ORTIZ por exigir justicia en el feminicidio de su hija RUBÍ. Chihuahua, Chih., Junio 2011″, rodeada ya de veladoras.

La placa en honor de María Elena Escobedo. La urgencia de rescatar la memoria de nuestros muertos. (Foto Cuartoscuro)

“Tenemos –dijo- que llenar el país con los nombres de nuestros muertos”. Y advirtió: “Si no detenemos esto, vamos a seguir el mismo camino que nuestros muertos…sin la memoria, perdemos nuesra condición de seres humanos”.

Ya había sido reiterativo en sus discursos en otras ciudades del país: “Esas placas, como las hemos estado poniendo en Cuernavaca, Morelos, deben estar en todas las plazas y nadie, nadie, a menos de ser un insensible, un criminal, o un poco cosa, tiene la posibilidad de quitarla. Nadie las puede quitar. Vamos allá, como un gesto nuevamente de Resistencia Civil, nuestra resistencia civil . Vamos a poner esa placa para decirles que el dolor que nos están infringiendo no lo vamos a convertir nunca en odio, sino en amor, en justicia, en paz y en dignidad.”

Terminó con la lectura del poema Ítaca de Constantno Petrou Kavafis:

Ítaca


Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,

pide que tu camino sea largo,

rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,

o al airado Poseidón nunca temas,

no hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A lestrigones ni a cíclopes,

ni al fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano

en que con placer, felizmente

arribes a bahías nunca vistas;

detente en los emporios de Fenicia

y adquiere hermosas mercancías,

madreperla y coral, y ámbar y ébano,

perfumes deliciosos y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes,

visita muchas ciudades de Egipto

y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.

Sin ella el camino no hubieras emprendido.

Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.

Rico en saber y en vida, como has vuelto,

comprendes ya que significan las Ítacas.

Arrobo  general. Cuando Javier Sicilia terminó la lectura de tan bello poema, el silencio de la multitud en la Plaza del Monumento a Juárez fue dichoso signo de paz.

Luego tocó el turno a Julián Lebarón. Sorprendente de nuevo: “Hemos construido Humanidad. Nos hemos ayudado unos a otros. Hemos dejado que el dolor de cada ciudad nos transforme. Paso necesario. Primer escalón. Comienza la reconstrucción a partir de este momento”.

Y está seguro de algo: “es alcanzable la meta, si hacemos lo que Javier Sicilia nos propone: utilizar el amor como solución, porque el amor no es utópico, no es débil, es de color rojo. Fuerza presente en un dolor de parto. Y lo que sigue es dar a México una nueva generación”

Se trata, afirmó Julián Lebarón, de encontrar a mexicanos que quieran –a partir de dos premisas- responsabilizarse con decisiones y honestidad consigo mismos.

Firme, convencido, en medio del dolor que lo embarga por la périda de su hermano y de su primo (Javier  y Widmar Lebarón), afirmó: “México sí tiene solución… hay mexicanos y mexicanas dispuestos a existir.” Luego aseveró: “el país es nuestro, nos pertenece, no vivimos en  una casa prestada”. Explicó el sentido de colocar placas para honrar la memoria de las víctimas de la violencia: “Son acciones colectivas en honor a la vida”.

La nueva generación realiza actividades del alma, respeto y dignidad por una mismo. Esta nueva generación está en marcha.  “¡Qué vivan la paz y la vida en todo México!”.

Eran las 19:45 y el ambiente alcanzaba su momento de esplendor. Más cuando Luz María Dávila, la que increpó a Calderón diciéndole “Usted no es bienvenido en Ciudad Juárez”, se dirigió a Javier Sicilia para decirle: “Para mí usted sí es bienenido”.

Relató nuevamente los meses de silencio, de malignidad en torno al caso del asesinato de sus dos únicos hijos, los hermanos Piña, sacrificados en la masacre de Villas de Salvárcar, la fatídica noche del 30 de enero de 2010.

Después habló fuerte Olga Reyes, a nombre de sus muertos y dijo: “Mis muertos son sus muertos. Vamos a luchar por las víctimas de la violencia, por los niños, no dejemos que el miedo nos venza. La familia Reyes Salazar no está sola.

Vinieron después testimonios lacerantes: el de una madre que perdió a su hijo Jorge Armando, de 16 años de edad. “Mi hijo era mi espalda. Me lo arrebataron. Hay que estar unidos por la memoria de nuestros hijos. Y las autoridades que se retiren mejor”. Y el de la señora Magdalena quien afirmó: “soy viuda, mataron a mi esposo el arquitecto Ricardo Gatica Cortés. Desde entonces toco puertas, quiero justicia, pero nadie sabe nada. Tengo cuatro hijos, que preguntan todos los días por su padre. No tengo miedo, tengo coraje. Quiero justicia”.

O el de María Herrera quien cimbró a los miles de asistentes al relatar su historia: madre de cuatro hijos desaparecidos. “Estoy viva gracias a Dios y a sus oraciones. Hay días que no quiero levantarme más. Me siento cansada, agobiada. Pero me integré la Caravana del Consuelo y me han inyectado fuerza, valor y energía”.

Y dio un diagnóstico sui generis de la guerra contra el crimen organizado: su interpretación es que las fuerzas del orden se cuidan entre ellos, ante el reacomodo de los carteles de la droga. Su declaración fue arrebatadora: “Que se den en la madre ellos, ¿por qué muere tanta gente inocente?”

LA COBIJA DEL AMOR

La impulsora de movimiento sociales, Vicky Caraveo dio a conocer un proyecto original: el amor acaba con el odio. “Exigimos que sea rescatada la memoria de los más de 7 mil muertos en Ciudad Juárez, que no sean el expediente 430. Que no seamos un número más. Llevamos 18 años en esta lucha.”

Convocó a los asistentes a que aporten sus testimonios para ir construyendo el gran lienzo con fotos y leyendas. La cobija del amor será desplegada periódicamente en parques  y sitios públicos. Su frase final fue: “Que se vayan las armas, los asesinos. Nosotros nos quedamos en Juárez”.

Y así, durante casi dos horas, los visitantes de varios estados de la república y de El Paso,  Texas y otras partes de Estados Unidos, escucharon los vibrantes testimonios que dan cuenta de por qué esta ciudad ha sido calificada por el poeta Javier Sicilia como el epicentro del dolor.

Hubo momentos  de algarabía, cuando la maestra de ceremonias anunció que se había sumado al pacto 3 mil ciudadanos extranjeros de los países de Alemania, Gran Bretaña, Suecia y Francia. Acto seguido, invitaron a los asistentes a firmar el Pacto por la Paz. Hubo enormes filas. La paciencia y  la armonía y la esperanza fueron los signos distintivos de la tarde-noche.

LA CONVOCATORIA

Lo sorprendente de la convocatoria de Javier Sicilia es que las metas van más allá de partidarismos o ideologías.  Los partidos políticos  desaparecieron del escenario. Fue aquello una asamblea de ciudadanos libres y alegres en el amor por la esperanza de la paz.

El documento, lo dijo el poeta Sicilia tendrá que afinarse en la redacción final. Pero es la esencia del documento definitivo. Esta versión incluye –entre otros aspectos- los siguientes: la exigencia de juicio político al presidente Felipe Calderón y al secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. Y una explicación de las fortunas de Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo

Se incluyen aspectos tan relevantes como las propuestas de leyes de protección a víctimas directas (asesinados) e indirectas (familiares).

Se exige asimismo el fin inmediato a la estrategia de guerra desplegada por el gobierno federal, así como la desmilitarización policiaca y el regreso de los efectivos castrenses a sus cuarteles.

Punto relevante, sin duda, es promover  la “Jornada internacional contra el lavado de dinero y el tráfico de armas”. Y se pone en la mesa de la discusión el debate sobre la despenalización de las drogas.

Al finalizar el evento: 21:50 horas, ya todos hablaban de la refundación de México con paz, justicia y dignidad.

El obispo de Saltillo, Raú Vera López tuvo a su cargo el mensaje de despedida con una emotiva oración:

Agradezco a Dios para que el ánimo de reconstrucción de este país siga creciendo. Para que perviva el deseo de la reconstrucción de la Patria. Invocó fe y confianza. Y mencionó la palabra Hermanos. Todos aquellos que no crean en Dios pero que aman los valores de amor, justicia, paz y dignidad.

Citó a Juan XXIII: “De algo les ha de servir la bendición de un viejo”

El evento terminó con el bello canto de la pequeña de diez años, de Cuernacaca, Morelos, Mereri , quien entonó a capela La niña del río, canción antigua juarense que habla del amor de una pequeñita por la tierra de su devoción.

Este sábado, en el lugar cantado por el poeta William Carlos Williams, la famosa Plaza de los Lagartos, Javier Sicilia participará en un acto de apoyo a inmigrantes y dialogará con víctimas de la violencia que viven en el exilio, obligadas por el miedo ante la muerte de sus familiares, a buscar otros horizontes de seguridad que México no les garantiza.

Esperando la Caravana por la Paz en Ciudad Juárez

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