Seamos bienvenidos: peregrinos de Paz

El obispo de Ciudad Juárez, don Renato Asencio León ha divulgado un mensaje de bienvenida a los peregrinos de paz que recorren más de tres mil kilómetros y que esta semana llegarán a la frontera con la finalidad de la firma de un documento trascendente a favor de la paz.
Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna, es la exhortación pastoral que nosotros los obispos de México hemos hecho llegar con paternal cariño a nuestros fieles, y en ella se escucha la voz de nuestra Iglesia ante los deplorables hechos de violencia inseguridad y muerte que son el flagelo de nuestra sociedad, de nuestras familias y comunidades. Envío un cordial saludo a todos los constructores de paz, a todos los hombres y mujeres de Dios, y a todo peregrino que en este momento viene en el nombre del Señor con el corazón abierto al dolor de los hermanos, se hace mensajero de justicia, esperanza y de amor.
Cristo nuestro Señor en su saludo pascual ha dicho a sus Apóstoles: “la paz os dejo, la paz os doy, no la doy como la da el mundo” El Señor nos desea la paz, Él mismo nos la da, y sólo en Él podemos tenerla, porque ha venido a darnos vida y vida en abundancia, la misma Iglesia deseando iluminar toda realidad humana con la luz del Evangelio, es maestra de humanidad, por la asistencia del Espíritu Santo, busca desarrollar en cada ser humano la integridad de su persona, restablecer en nosotros la antigua hermosura que es reflejo de la creación del hombre “Imagen y semejanza de Dios”.
Restablecer la dignidad humana es nuestra misión desde el mensaje del Dios Encarnado, que es Cristo que nos redime, y murió a causa de nuestros pecados, y “si admirablemente nos creó más admirablemente aún nos ha redimido”, como enseña San Agustín, por esto no podemos quedar de brazos cruzados, ante la triste realidad de esta lucha de poderes intestina que deja tantas víctimas, entre los cuales están muchos inocentes, su sangre clama al cielo, y el dolor de la humanidad es también nuestro.
Quiero hacer referencia a la Exhortación Pastoral “En Cristo Nuestra Paz”, que, nos recuerda que la misión de la Iglesia es construir la paz en Cristo. Dentro del contexto de la Pascua a la espera del Espíritu Santo en Pentecostés donde celebramos el misterio de amor con el cual Dios une nuestras vidas a la suya y nos hace ser fieles mensajeros del Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Paz, de la vida, de la justicia y verdad, el amor y el perdón.
También hago mía la voz de mis hermanos obispos y con ellos les digo, “nos acercamos a esta realidad con ojos y corazón de pastores”, y dentro de la enseñanza del Santo Padre Benedicto XVI, con el profundo anhelo de la Iglesia por el auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad (Caritas in Veritate n.1), mi llamado como pastor es el mismo que siente la Iglesia, fortalecernos en Cristo para ser sus discípulos y misioneros en la construcción de la paz, para que México tenga vida digna.
El llamado a hacer oír nuestra plegaria constante a Dios, movidos en la esperanza de su amor divino, la denuncia de la injusticia que recibe el consuelo del divino Maestro. “bienaventurados los que buscan la paz” son palabras que encienden el compromiso de todo fiel por construir un mundo más humano, en medio de todo este ambiente de dolor, apoyo y envío un saludo afectuoso junto con mis oraciones por toda iniciativa constructora de paz, si tu caminar y peregrinar es la búsqueda de un mundo más justo, me uno a tus huellas porque eres peregrino en un mundo donde tus pisadas siembran esperanza, pido al Señor haga tuya su promesa “serán llamado hijos de Dios”.
Con anhelo ferviente suplico al Señor envíe a Nosotros su Santo Espíritu, Espíritu de Amor y de Consuelo, a encender en nuestros corazones un nuevo Pentecostés, que nos haga ser testigos constructores de esperanza, al humilde servicio por el Reino de los cielos, que derrame en nosotros el don de la fortaleza para sostener la misión que nos encomienda, que dé el don de conversión de corazón a los que se implican en todo acto delictivo, y sus almas redimidas por la Cruz del Redentor no se pierdan, los llamo a la conversión como el Apóstol: “Déjense reconciliar con Cristo”, pedimos al Espíritu Santo se derrame abundantemente en nuestro corazón.
Con Fraterno Amor en el Divino Redentor y en la comunión del Espíritu Santo los bendigo.
+RENATO ASCENCIO LEON, Obispo de Ciudad Juárez
Publicado en el periódico diocesano Presencia de Ciudad Juárez
www.diocesisdeciudadjuarez.net



