Querido Maestro, gracias, muchas gracias
Miguel Ángel Grandados Chapa

Los suyos eran juicios críticos y propositivos. Hasta el día de su muerte fue acaso el columnista más leído y respetado de México y así es el legítimo sucesor de Manuel Buendía, acaso el último de un linaje de periodistas de la prensa escrita que se remonta a los grandes maestros del siglo XIX. El suyo fue un periodismo de principios éticos, de apego a la información veraz, de servicio crítico y de un amor a México que no ostentaba pero que ejemplificaba día a día, día a día”
Por Gerardo Ochoa Sandy
Era un periodista infatigable. Sin prisas ni pausas documentaba a diario lo que ocurría en la dimensión económica, política y social de México. Leía, escuchaba, veía. Un liberal pues repudiaba los dogmatismos de cualquier índole, un demócrata pues tenía fe en la sociedad que participa y un “hombre de izquierda”, no desde la ideología sino desde el compromiso con aquellos que padecen la injusticia y la marginación.
Se comprometió fundamentalmente con la palabra escrita como vía de diálogo y lo hizo con un estilo de escritura que cumpliese tanto con el deber de informar y opinar como con el respeto devocional al idioma, tanto en su periodismo impreso como en su periodismo radiofónico. La suya era una prosa limpia, de ritmos pausados, de una elegancia sobria, frases cadenciosas y encabalgadas y juicios sólidos pero jamás categóricos.
Los suyos eran juicios críticos y propositivos. Hasta el día de su muerte fue acaso el columnista más leído y respetado de México y así es el legítimo sucesor de Manuel Buendía, acaso el último de un linaje de periodistas de la prensa escrita que se remonta a los grandes maestros del siglo XIX. El suyo fue un periodismo de principios éticos, de apego a la información veraz, de servicio crítico y de un amor a México que no ostentaba pero que ejemplificaba día a día, día a día.
No incurrió en la frivolidad del protagonismo mediático ni en la falta de respeto de aquellos protagonistas de la vida pública acerca de los cuáles criticaba sus acciones públicas. Establecía una distancia cercana con el otro, o una cercanía distante, manteniéndose siempre en su posición de periodista de tiempo completo, y de ese modo documentó y evaluó medio siglo de la vida de México. El suyo fue así un periodismo opuesto al de Salvador Novo y a la vez un periodismo que debe considerarse una suerte de “La vida en México” en los diferentes periodos presidenciales que documentó.
Es de esta manera una apremiante obligación moral la compilación anotada y comentada en varios volúmenes de su Plaza Pública. Era también, dentro de su estilo desapegado y sobrio, un hombre generoso. En algún momento de mi etapa de mi formación como periodista, alrededor del arranque de mis veinte años, me atreví a buscarle y le propuse una serie de colaboraciones para la revista Punto, bajo su tutela. Simplemente dijo “escríbalas”.
Me concedió el honor de recibirme en su oficina y de leer los textos delante de mí, compartiéndome observaciones al paso, sobre las flaquezas de redacción y análisis de los textos, como si fuesen comentarios circunstanciales, lecciones de periodismo que brindaba como si fuera moneda corriente, sin sugerirme que modificase mis opiniones.
Luego desayuné y almorcé con el Maestro algunas veces, no tantas como hubiera deseado, pero su fallecimiento aviva el recuerdo de aquellos encuentros, en los que sin excepción sentí que me dedicaba su tiempo para mi crecimiento profesional. Me despedía de él con la sensación de haberle distraído de ocupaciones mayores y de haber recibido generosas lecciones dichas al paso que no merecía.
Después, al encontrármelo por casualidad en la Librería El Sótano o en algún restaurante de Coyoacán, me saludaba con aprecio y bondad y como si fuera su colega, su igual. En el preámbulo de su muerte, Se despidió de nosotros con dignidad y, en sus últimas palabras publicadas, refrendó su amor a México y su convicción, él siendo un periodista esencialmente político, de que la cultura y las artes de México son la única solución al dilema que hoy enfrenta México . “Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Sé que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete. Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”.
Se despidió como lo que siempre fue: un hombre discreto en su vida pública, un comprometido con México sin ostentaciones, un anónimo y apasionado creyente en los poderes de la cultura, las artes y las ciencias, como fuente de inspiración. Ojalá, ojalá, los periodistas que ocupan posiciones relevantes, los periodistas de la radio y principalmente de la televisión, retomen su enseñanza. Querido Maestro, gracias, muchas gracias, descansa en paz.
Del autor:
Gerardo Ochoa Sandy es destacado escritor mexicano, Cónsul para Asuntos Culturales en el Consulado General de México en Toronto, Canadá.
En la víspera del homenaje a Octavio Paz en Toronto (abril de 2008), como recordación del décimo aniversario de la muerte del gran poeta mexicano, Gerardo Ochoa Sandy señaló: “Paz atestiguó el surgimiento, desarrollo y declive de las vanguardias poéticas, de las revoluciones sociales y los totalitarismos políticos, asuntos sobre los cuales llevó a cabo una constante reflexión a través de su obra. Al mismo tiempo, ofreció una lectura moderna de la evolución cultural y política de México y animó el debate de ideas en su país a través de sus textos de coyuntura y de la conducción de las revistas Plural y Vuelta”. El mismo espíritu para elogiar la obra del ilustre poeta lo anima para elogiar la trayectoria del gran periodista mexicano, recientemente fallecido.
Sus palabras en torno a la vida y obra del periodista Miguel Ángel Granados Chapa son una sincera demostración de duelo ante su partida, y una lección para todos los amantes de la libertad y de la vida en todas sus excelsas manifestaciones.
Foto de la portada: Revista Siempre! Presencia de México.


