José Alfredo Jiménez, el hijo del pueblo

“Es mi orgullo haber nacido en el barrio más humile. Alejado del bullicio, de la falsa sociedad. Yo no tuve la desgracia de no ser hijo del pueblo. Yo me cuento entre la gente que no tiene falsedad…”
N. de la R.- A 38 años de su muerte, José Alfredo Jiménez es recordado con inmenso cariño por millones de admiradores de su genialidad y talento. El amor de su vida, Alicia Juárez, ofreció a El Silenciero invaluables testimonios sobre la trayectoria uno de los más grandes compositores de música popular mexicana.

Alicia Juárez
En su muro de Facebook, Alicia Juárez brinda un cariñoso saludo a sus admiradores: “Buenos días familia querida, estuve revisando los comentarios de anoche y me conmueve desde el fondo de mi alma ver la pasión, la fidelidad y el amor de tantas personas queridas hacia José Alfredo”.
Alicia Juárez, una de las voces más representativas de la música ranchera de México, vive actualmente en Oxnard, California, ciudad fundada en 1903, en el condado de Ventura.
La señora Juárez reside en uno de los centros agrícolas más importantes del mundo que se distingue como capital de la fresa y famosa por la producción de habas.
Aceptó amablemente compartir anécdotas y vivencias, con motivo del aniversario número 38 de la muerte del inmenso compositor gunajuatense, José Alfredo Jiménez.
“Voy a escribir un libro sobre mi vida con José Alfredo, no mencionaré a otras personas, sólo voy a escribir lo que yo viví con él, lo que me hizo sentir, cómo nació nuestro amor y anécdotas sobre su vida y su muerte”.
El noviazgo con el gran compositor comenzó con un beso después de ir a un concierto del cantautor yucateco Armando Manzanero.
“Ahí me inicié en el amor, con mucha ternura y fidelidad. José Alfredo siempre me dio su lugar como su mujer, como su esposa y me llenó de rosas y claveles”, aseveró.
Anecdotario

Enamorados
A la espera del libro, que pronto será editado, la señora Júárez hace recuerdos del gran amor de su vida: Rememora que “me impresionó una vez que fuimos a cantar a un palenque y estaban como diez niños esperando vernos…tan felices, los chiquitos. Cuando lo vieron hasta gritaron de alegría. Yo le dije: “Mira José Alfredo: ¡Cómo te quieren y nacieron hace poquito! Les firmó autografos y Los consintió un rato. Yo quedé impresionada de ver el alcance de su fama y el cariño que el pueblo le profesaba.
Alicia Juárez confiesa: “He vivido una vida plena, pero sé que tengo mucho más que aprender. Estoy bendecida de tener un hijo maravilloso y mi preciosa hija y nieta. Sí, estoy bendecida con la mejor madre del mundo, un gran hermano y todos mis amigos tan queridos que son tan importantes para mí, gracias por su presencia en mi vida, la enriquecen a cada momento”. En el Día de Santa Cecilia, la Patrona de los músicos, Alicia Juárez recibió muchas frases de admiración y cariño. Por supuesto, respondió a todos sus amigos y amigas: “Gracias por todas las felicitaciones y que a sus vidas nunca les falte la música… gracias a Dios por la bendición de poder vivir mi vida rodeada de música y por brindarme la oportunidad de ofrecerles mi canto.”
Testimonio
Alicia Juárez es una mujer de una sencillez admirable. Ella misma nos ofrece un esbozo de su fructífera vida: “Bueno pues, mi nombre es Alicia López Palazuelos, hija de Francisco Javier López Hurtado (qepd) y Celia Palazuelos Vda. López. Aunque nací en La Barca, Jalisco, México, me crié en Estados Unidos, en el Estado de California. Empecé a cantar a la edad de 16 años y al poco tiempo conocí a José Alfredo Jiménez, quien andaba de gira por California.
“Al escucharme cantar me cambió el nombre: “Alicia Juarez” y se convirtió en mi “Padrino”. Cada vez que venía a California de gira, nos buscaba porque le gustaba como manejaba mi mami y yo le abría el show. Poco a poco fuimos ensayando canciones y montamos el dueto y un espectáculo que gustó mucho. Durante este tiempo yo era estudiante y mi padre no me dejó seguir la gira ya que los estudios estaban ¡antes que nada!
“Al graduarme de High School, ya tenía contrato con RCA Mexicana y me fui a la Ciudad de México. Con el tiempo… nos casamos. Así es, en breve, la historia sin detalles, pero hay muchas anécdotas preciosas y otras muy fuertes en mi vida al lado de José Alfredo.
“Fue un amor tremendo, el primero para mí. Y para José Alfredo, la experiencia más fuerte y tierna a la vez, ya que por la diferencia de edades nunca esperó el remolino de amor que nos envolvió. Yo estuve junto a él en su último suspiro, ví cuando “ya no estaba” y sólo quedó la aureola de su espíritu”.

Pedro Vargas, Alicia Juárez y José Alfredo Jiménez
Alicia Juárez describe en pocas palabras a José Alfredo Jiménez: “Un hombre muy difícil, tal vez por su genialidad. Experiencias muy altas de felicidad, y las bajas que jamás pensé que existían”.
Su andecdotario es vasto, pero nos quiere compartir una vivencia que recuerda con mucho cariño: “Cuando murió mi abuelito en Estados Unidos, -nunca nos habíamos separado, trabajábamos juntos, descansábamos juntos, etc, en fin todo- …pues me fuí a Oxnard. Normalmente un funeral se lleva tres días. Al dar cristiana sepultura a mi abuelito, regresé a México y José Alfredo me estaba esperando en el Aereopuerto Benito Juárez.
“ José Alfredo y dos motociclistas (policías) para “escoltarnos” a casa, ¡con sirena y todo! Al llegar a nuestro departamento, me dio las llaves para que yo abriera el garage, cosa rara porque el siempre lo hacía…no dije palabra.
“Cuando subimos al cuarto piso del edificio no nos recibió nuestra muchacha “Licha” y eso se me hizo aún más raro. Al querer abrir la puerta, se atoraba con algo que no identificaba porque estaba obscuro pero me llegó el aroma de muchas flores.
“Cuando prendí la luz… aquéllo era como si un loco se hubiera metido al departamento a tirar rosas, gladiolas, nardos, claveles…bueno de todas las flores que se puedan imaginar, ¡pero por toneladas! en la alfombra, encima de los muebles, la tele, ¡en la cocina! Hizo un caminito de flores en el trayecto a la recámara.
“Estaba apenas recuperándome de la sorpresa cuando sale de mi recámara “El Mariachi Vargas de Tecalitlán” cantando “Muchacha Bonita”. La escena fue hermosa e inolvidable. Hicieron acto de presencia en ese instante Doña Carmen (mamá de José Alfredo) su querida tía Cuca y su hermana Conchita.
“Fue cuando me escribió “Te estás volviendo mujer”. La había escrito sobre una hojita y la pegó a la pared, rodeado de rosas. Detalles como éste fueron muchos.

El gran José Alfredo
Este día, Alicia Juárez, la víspera del aniversario luctuoso, hace memoria y afirma: “Hace 38 años, José Alfredo estaba muy grave, en la Clínica Londres de la Ciudad de México. Entró en estado de coma la mañana del 23 de noviembre de 1973. Aproximadamente a las 9 de la mañana, llegó su médico, el Dr. De Montellano. Advertí una mirada de preocupación ante el estado de salud de mi esposo. Salió de la habitación. Lo seguí. Le pregunté: ¿Qué ocurre? “Señora: José Alfredo se halla en estado de coma; es probable que no se recupere, debe usted ser fuerte”.
Recuerda que tres horas después del diagnóstico fatal, escuchó un grito amoroso: “¡Escuinclaaa!”
“Todo el día durmió, Los médicos entraban a revisarlo seguido. Apenas unos días antes se había sentido bien y hasta le dio hambre y me pidió “chicharrón en salsa verde y helado de Zapote Negro de Dolores Hidalgo, de la heladería de Don Victorio, famoso vendedor de la plaza principal…”
“La familia de José Alfredo (hermosísima) trató de cumplirle su antojo y llevaron la nieve preferida de mi esposo. Allí estaban su hermano “Juanene” como le decía su querida esposa Ester, Malena, Fede, su hermana Lola y muchos más que llegaron desde Dolores Hidalgo, Guanajuato…”
La señora Juárez recuerda, emocionada a José Alfredo. Sabe muy bien que hablar de este sensible, inteligente y conmovedor compositor mexicano, y por añadidura, exquisito intérprete de sus propias composiciones y las de otros grandes maestros mexicanos, es muy complejo.
Sabe -es su orgullo- que José Alfredo Jiménez se convirtió en un icono de la canción popular mexicana. Y reconoce que fue un ser humano excepcional: noble, que irradiaba simpatía. Dueño de un talento capaz de crear emblemáticas canciones de una manera cautivadora y asombrosa.
De acuerdo con el Blog del bolero: “Fue uno de los grandes representantes de la “Época de oro del Cine mexicano”, y artistas de la estatura de Pedro Infante, Jorge Negrete, Libertad Lamarque, Javier Solís, Miguel Aceves Mejía, Demetrio González, Lucha Villa, Lola Beltran, Rocío Dúrcal, María Dolores Pradera, Alfredo Sadel, José Luis Rodríguez “El Puma”, Marco Antonio Muñiz, el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, Plácido Domingo, Ana Belén, Chavela Vargas, Eugenia León, Tania Libertad, Enrique Bunbury, Joan Manuel Serrat, entre otros grandes e inmortales de la canción mexicana y de otros países hispanos, fueron sus máximos exponentes con las bellas interpretaciones que de sus canciones hicieron, las que convirtieron en verdaderas joyas y clásicos musicales que definitivamente quedaron para la posteridad como auténtico testimonio del genio de su creador”.
José Alfredo Jiménez Sandoval nació el 19 de enero de 1926 y falleció el 23 de noviembre de 1973.
Es considerado el mejor compositor mexicano de música ranchera de todos los tiempos. Y uno de los cantautores mexicanos más reconocidos e interpretados del siglo XX y aún en la actualidad.
Compuso más de mil canciones, principalmente rancheras (boleros rancheros), huapangos y corridos, todas ellas reconocidas por su calidad y su sencillez armónica, melódica y lírica,teniendo como musa de inspiración al amor, a la mujer y a las ciudades, parajes, paisajes de su amado México.
Hijo de Agustín Jiménez Aguilar y de Carmen Sandoval, nació en el bello y pintoresco pueblo de Dolores Hidalgo, ubicado en el turístico Estado de Guanajuato, donde pasó los primeros años de su vida, hasta poco después de la muerte de su padre en 1936, quien era dueño de una farmacia con la que sostenía económicamente a José Alfredo y a sus tres hermanos: Concepción, Víctor e Ignacio. La señora Juárez no entra en detalles sobre la fulgurante carrera artística, reconocida a nivel internacional.

Alberto Vázquez, Shilinsky, Alicia Juárez, José Alfredo Jiménez y Fernando Soto (Mantequilla)
A los 8 años llegó a la Ciudad de México donde desde adolescente empezó a componer sus primeras canciones. La madre de José Alfredo, Carmen, abrió una pequeña tienda; sin embargo no tuvo éxito, por lo que José Alfredo tuvo que contribuir a la economía familiar y desempeñó múltiples oficios, entre ellos, el de mesero; fue además jugador de futbol. Participó en los equipos Oviedo y Marte de la Primera División del Futbol mexicano. Jugó la posición de portero y tuvo como compañero de equipo a Antonio “la Tota” Carbajal.
El restaurante “La Sirena” donde trabajaba, era frecuentado por Andrés Huesca quien en alguna ocasión escuchó hablar de él y eventualmente escuchó algunos de los temas del entonces joven cantautor, entre los cuales estaba “Cuando el Destino” (canción a la que José Alfredo tenía mucha fe) y “Yo”, esta última Huesca decide grabarla inmediatamente y de ahí en 1948 cantó por primera vez en la emisora radial XEX y meses después en la famosa XEW que lo catapultó a la fama.
Las composiciones han sido regrabadas en prácticamente todo el mundo traducidas a varios idiomas y en diferentes géneros musicales.
En 1998, la disquera BMG, presentó un álbum de homenaje en dos volúmenes titulado Y Sigue Siendo El Rey en el cual por vez primera se hacen nuevas versiones de los temas grabados por el intérprete para RCA Víctor con acompañamientos diferentes a los originales y a dúo con diversos artistas reconocidos. En el primero de estos volúmenes, se ensayó por vez primera el recurso de unir su voz a la de dos intérpretes ya fallecidos en ese momento: Jorge Negrete y Pedro Vargas. El segundo volumen, además de algunos duetos incluyó temas acompañados por el Mariachi Vargas de Tecalitlán.
En julio del año 2003, Sony International lanzó un álbum tributo a Jiménez titulado: Tributo a José Alfredo Jiménez XXX, con algunos de los artistas exponentes del género rock: El Tri, Maná, Moenia, Saúl Hernández, Miguel Mateos y Joaquín Sabina entre otros. Además, para este álbum se grabó el tema inédito “Fugitivo”, de la autoría de José Alfredo, cuya música realizó el grupo Elefante participante de este esfuerzo. De igual forma varios intérpretes Iberoamericanos han hecho, a manera de homenaje, versiones de sus canciones. (Fuente: Blog del Bolero y Wikipedia)
La señora Alicia Juárez lleva una vida apacible y llena de recuerdos en Oxnard. California, al lado de sus seres queridos. Su vocación por el canto es un homenaje a su querido José Alfredo, cuya memoria honra con profundo cariño y gratitud.
Este día, México recuerda a uno de sus grandes compositores. Humilde, carismático, dueño de un estilo inimitable.
Sin duda, El Rey, quien escribió un día: “Yo compongo mis canciones, pa´que el pueblo me las cante. Y el día que el pueblo me falle… ese día voy a llorar”.
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Foto de portada: la tumba de José Alfredo Jiménez en el cementerio municipal de Dolores Hidalgo, Guanajuato.


