La única salida para México, más democracia: Friedrich Katz

Friederich Katz (Foto Luis F. Soto)
“Friedrich Katz (Viena, Austria, 1927 – Filadelfia, Estados Unidos, 16 de octubre de 2010) es considerado como uno de los historiadores que con mayor sabiduría y fervor se acercaron al México revolucionario. Erudito, siempre fiel a sus convicciones, nos entrega en esta entrevista, realizada en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el Otoño de 1997. Sus reflexiones en torno al significado del movimiento armado de 1910 y sus protagonistas. El Silenciero la ofrece como testimonio de gratitud y en memoria del ilustre historiador”.
Por Jaime Pérez Mendoza
En la presentación que hace usted del libro El Verdadero Pancho Villa, obra del periodista chihuahuense Silvestre Terrazas, se refiere a la fiel descripción y al impresionante retrato que logra sobre el legendario revolucionario de Durango.
¿Cómo describir al controversial personaje? Le pedimos que ofrezca su descripción del verdadero Pancho Villa.
“Es una de las preguntas más difíciles que uno se podría hacer. Es un personaje que cambia mucho con los tiempos y con la situación objetiva en que se encuentra. Lo interesante de Villa es que antes de 1910, en contraste con muchos otros dirigentes de la Revolución -como Madero o Zapata- , no tiene ningunos antecedentes políticos. Casi todos los dirigentes de la Revolución, como es el caso de Carranza que fue senador porfirista o de Madero, como oposicionista, o Zapata, como defensor de su pueblo, todos tuvieron una actuación política y todos, de algún modo o de otro representaron a ciertos grupos. Lo mismo podría decirse de otros dirigentes menos conocidos, como Toribio Ortega que representó a la gente de Cuchillo Parado, antes del estallido de la Revolución.
“Y Villa no tenía esa representatividad política. Había sido un forajido. Los motivos por los cuales se fue haciendo salteador siguen siendo muy discutidos. El auge de Villa resulta de la revolución maderista; antes, no. Es un hombre nuevo. Y lo interesante es que no solo no tiene antecedentes políticos sino que otra que le falta y que es común a muchos otros dirigentes revolucionarios de otros lugares es una red familiar. El viene de Durango, se alza aquí en Chihuahua.
“Es el mérito militar. Por una parte, sus dotes de líder, dirigente de masas, que le permite ese auge. Esta es la primera observación que yo quisiera hacer de Villa.
“La segunda es que el hombre tuvo un talento tremendo como organizador. Si piensa en el hecho de que en diciembre de 1913 este hombre semianalfabeto tuvo que encargarse de la gubernatura de Chihuahua, un estado económicamente avanzado, desarrollado, advertimos que tuvo que resolver cuatro tareas:
—Ganarse apoyo popular
—Organizar un ejército regular, capaz de enfrentar al ejército federal
—Mantener la economía
—Y ganarse la confianza de los norteamericanos.

El Centauro del Norte entra al frente de su ejército a Torreón. (Foto LIFE)
“Fueron retos que finalmente logró dominar. Organizó la División del Norte, un ejército regular, fuerte y capaz en campaña abierta y en una guerra convencional. Continuó ganándose apoyo popular; siguió siendo una de las personalidades más populares. Y se ganó el respeto norteamericano”.
Al respecto, el doctor Katz afirma: “En Estados Unidos, Villa tuvo un éxito fenomenal, porque la izquierda, la derecha y el centro, todos los apoyaron. Para la izquierda norteamericana, Villa era el hombre que representaba a los pobres, que expropió las grandes haciendas. Para el presidente Wilson, era un reformador social que no iba a tocar las propiedades norteamericanas. En tanto que su reputación de bandido hacía que la derecha lo favorecía, porque creían que de todos modos en México sólo un facineroso podía regir al país”.
Tuvo un éxito en este terreno, muy impresionante.
“No se puede idealizar a Villa. Era un hombre que podía ser muy sanguinario. Aunque debe reflexionarse sobre un hecho: Las decisiones para fusilar a todos los prisioneros vinieron de Carranza; no fueron de Villa. En todos lo comunicados que enviaba, siempre se decía que “por órdenes del Primer Jefe he fusilado” a tantos y tantos prisioneros, y no eran todos; eran básicamente -hasta 1915- los oficiales, los orozquistas, pero a los soldados rasos los dejaba ir”.
“Finalmente, hay otro rasgo muy interesante de Villa. Si hubiera sido un vulgar bandido, a fines de 1915, cuando estuvo derrotado, fácilmente hubiera podido hacer lo que hicieron Batista, Somoza y los tradicionales caudillos latinoamericanos, es decir, tomar todo el dinero de la tesorería de la División del Norte y gozar de la buena vida en el exilio. Wilson le ofreció asilo. Hubiera podido ir a Cuba. Hubiera podido tomar todos los recuros que hubiera querido; nadie se lo hubiera impedido. En vez de esto, se quedó aquí cinco años, llevando a cabo una vida de constante retos y peligros, sangrienta, de guerrillero, difícil, problemática”.
Usted se ha preguntado ¿Qué hubiera sido de Chihuahua y de México si Villa hubiera triunfado?
“Me pregunta si México hubiera sido diferente, venciendo Villa. Es muy difícil profetizar. Por una parte, cuando Felipe Ángeles analizaba a Villa decía: no es demócrata. Y en cierto sentido, tenía razón. Pero si hubiera triunfado Villa, creo que ciertas cosas serían diferentes, Primero hubiera habido una reforma agraria, desde abajo y no desde arriba. Esto hubiera creado un relación diferente entre el Estado Mexicano y la población.
“Si las reformas se hubieran dado desde abajo y no desde arriba, hubieran creado un ambiente completamente diferente. El Estado hubiera sido más débil, lo que hubiera provocado dos escenarios: la anarquía. Es concebible que en México, en vez de un estado fuerte se hubiera dado un periodo más largo de anarquía. Si Villa no hubiera querido ser presidente, posiblemente hubiera habido un periodo de mayor anarquía.
“Por otra parte, también creo que hubiera habido más independencia de un gobierno fuerte. Y sin embargo, no creo que la anarquía hubiera durado, porque seguramente los Estados Unidos no la habría tolerado, con la consecuente amenaza de una intervención. En este caso se hubiera dado un nuevo gobierno más fuerte, más fuerte, nacional, posiblemente dirigido por Felipe Ángeles, que sí hubiera creado condiciones de un gobierno muy fuerte.
“De todos los dirigentes de la Revolución, excepto posiblemente Madero, era el dirigente que más creía en la Democracia. La descentralización, la reforma desde abajo, el posible surgimiento de Felipe Angeles posiblemente hubieran creado un México menos dependiente del Estado y más democrático”.
—Algunos historiadores, entre ellos José Fuentes Mares, afirman que es posible detectar diferencias entre la revolución del norte y la revolución del sur, una impulsora del sufragio efectivo y otra proocupada por la tenencia de la tierra en favor del campesinado. ¿Cuál es su opinión?
“No creo que se pueda afirmar que en el Norte no existía el problema de la tierra. Era un problema esencial también. Aquí tenemos una capa muy especial de campesinos. Los antiguos colonos militares que recibieron tierras de la Colonia española a fines del siglo XVIII para luchar contra los apaches. Gente de Namiquipa, Cruces, Janos. Esto continuó en el siglo XIX con la perseverancia de las guerras apaches. En 1884 y 1885 se dieron dos eventos: La derrota final de los apaches y la construcción de un ferrocarril que unía a Chihuahua con el centro del país y con Estados Unidos. Ésto provocó que aumentara el valor de la tierra; se registraron las grandes inversiones extranjeras y empezó un proceso de mayor expropiación de la tierra de los antiguos colonos militares, localizados en mucas partes, sobre todo en la región del Distrito de Guerrero.
“Esto es uno de los orígenes de la revolución. El segundo —y aquí creo que hay una contribución muy importante del doctor Víctor Orozco— es que había un grado de autonomía de los pueblos. Ya en la época colonial, estas antiguas colonias militares obtuvieron concesiones de parte de la Colonia que los pueblos del centro de México no tenían: la calidad de vecinos, el derecho de portar armas. A principios del siglo XIX, cuando volvió a surgir la guerra apache, muchos hacendados se fugaron. En el distrito de Guerrero, como lo ha mostrado el doctor Orozco en sus investigaciones, no quedaron mas que los pueblos y se formó una especie de República de los Pueblos que duró hasta el fin de los años sesenta, cuando los hacendados volvieron en la persona de Luis Terrazas, pero en ese tiempo, se fortaleció una tradición de autonomía municipal, fronteriza, que no existía fuera de esa zona de México. Y esto sí fue un impulso muy fuerte para la democracia en este territorio”.
—Qué papel jugó la prensa escrita en el periodo revolucionario?
“Creo que la prensa jugó un papel muy diferente, según las regiones. Tan significativo aquí, que Luis Terrazas, en una carta que envió a Enrique Creel, casi le dio la responsabilidad de la revolución a Silvestre Terrazas, es decir que El Correo de Chihuahua jugó un papel importante.

Los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón
“Regeneración, el órgano dirigido por los hermanos Flores Magón, tuvo más lectores aquí que en otras partes del país. En Morelos no había prensa de oposición. Y la diferencia sigue en el época revolucionaria. Durante el periodo villista se editó el periódico Vida Nueva. En Morelos no se editó ninguno. Yo creo que eso tiene que ver con el mayor grado de cultura e instrucción y alfabetización que había aquí, a diferencia de muchas regiones del sur del país. Por motivos históricos, por la autonomía de los pueblos, en el Norte, los periódicos jugaron un papel mucho mayor.
“Aunque hubo una dictadura porfiriana, que suprimió la libertad de prensa, sin embargo, aquí esa libertad era mayor, a diferencia del ambiente imperante, por ejemplo en América Central”.
—En la Guerra Secreta en México alude usted magistralmente a los complejos aspectos de las relaciones políticas entre México y las grandes potencias de Europa y Estados Unidos, sobre todo toca un hecho impresionante: la actitud intervencionista de los poderosos.
¿Advierte usted ahora otras guerras secretas?
“Para ver qué guerras secretas hay hoy en día, debería tener más información. Cuando escribí esa obra tuve acceso a los papeles de los servicios secretos alemanes, británicos y norteamericanos. Hoy no tengo acceso as ninguna de las fuentes de ese tipo. Las únicas fuentes que yo tengo son periodísticas; además, viviendo en Estados Unidos, las noticias que llegan de México son relativamente raras. Sería difícil dar una idea de la guerra secreta. Sin duda alguna, juega un papel muy importante hoy el narcotráfico. Es muy difícil ver qué intervención tienen los servicios secretos de las potencias. Tanto más que ha terminado la guerra fría, y entonces, los aspectos que jugaron un papel importante hace diez años (La controversia soviético-americana provocó que las embajadas de esos países tuvieran más personal en México que en otros países). Esto ya no existe”.
“La nueva actividad de la guerra secreta es muy difícil de seguir. Hoy tiene mucho que ver con el narcotráfico”.
—¿Está suficientemente documentada la historia reciente del país, cuando advertimos que los medios masivos de comunicación se convierten en catálogos de declaraciones de los hombres del poder?
“No lo creo”.
—¿Cómo resuelven los historiadores este problema?
“Hay, para alguien que ha seguido la historia reciente del país, un tremendo progreso en la prensa. Recuerdo que después de la masacre de los estudiantes, el 2 de octubre de 1968, si uno leía la prensa mexicana se enteraba de que se había registrado un pequeño zafarrancho con saldo de algunos muertos. Nada más.
“Hoy, ese tipo de situaciones son imposibles, después de la masacre de Aguas Blancas, que fue un suceso menor comparado con lo ocurrido en Tlaltelolco. Hoy la prensa sí habló de esto. Una revista Proceso como la conocemos hoy, no hubiera existido en 1968. Veo, por lo menos en la prensa escrita, una verdadera prensa de oposición. Proceso y otros periódicos así lo demuestran”.
—En la Guerra Secreta, la interacción de México con las grandes potencias explica muchos de los problemas que se vivieron en el periodo revolucionario. ¿Podría explicarse ahora la problemática de México desde esa perspectiva?
“Ahora, muchas de las acciones del régimen pasado se debieron al deseo de atraer capitales norteamericanos, capital extranjero a este país, lo que provocó que muchas cosas no se dijeran o se ignoraran. Pero en la forma que se dio durante la Revolución, cuando dos bloques peleaban -los alemanes y los americanos- ese tipo de rivalidad ya no existe, tampoco la rivalidad soviético-norteamericana. Ahora ya no tienen influencia.
“Claro, la política norteamericana sigue teniendo enorme influencia aquí. El gobierno quiere y necesita apoyo económico norteamericano y esto ha creado toda una serie de políticas e intentos de influenciar a la política norteamericana y viceversa. Pero no es lo mismo que la disputa entre dos bloques para dominar a México, que se dio durante la revolución”.
—Su opinión sobre los siguientes hechos y signos de la historia reciente del país:
El levantamiento zapatista.
El asesinato de Luis Donaldo Colosio
El surgimiento del Ejército Popular Revolucionario
El autoexilio del expresidente Salinas
“Mire, sobre estos asuntos, no es algo que me gusta mucho comentar, simplemente por mi condición de extranjero y por no tener información detallada sobre México. Es un poco difícil darle un comentario realista. Yo soy historiador. Me gusta comentar sobre hechos y sobre todo basado en fuentes.
“Me parece muy difícil darle un comentario objetivo. Obviamiente, hay una crisis económica muy grave, una crisis del sistema político, pero lo que no veo es una situación similar a la de 1910, a pesar de todos los problemas que el país está enfrentando”.
—En tiempos de Huerta había conspiraciones y complots políticos cada 24 horas. Usted relata que fueron los días cuando sacaban de sus casas cada noche a cinco personas para fusilarlas y colgarlas para luego quemarlas. Esta realidad tan dramática ¿cómo se refleja en nuestros días?

Niño revolucionario
“La diferencia es que, con todo, bajo las dictaduras de Díaz y Huerta no se toleraba ninguna oposición. Ahora hay partidos de oposición. Se quejan de la falsificación de las elecciones o de las escasas cuotas de poder, pero por lo menos existen. Bajo Porfirio Díaz no existió nada. Oficialmente, a Madero le dieron oficialmente 300 votos en la elección presidencial de 1910. Hay más posibilidades hoy de las que hubo en 1910 y más posibilidades que durante los años treintas, cincuenta y setenta, del surgimiento de una oposición real.
“Por eso creo que la situación, a pesar de la sublevación zapatista y del levantamiento del EPR, la situación no es igual a la de 1910.
Aunque, como en 1910, hay una grave crisis económica en el país.
—Algunas actitudes, algunos hechos, nos hacen recordar el Corsi e Ricorsi della Storia de Vico. Vemos que el embajador Jones dice que Estados Unidos está dispuesto a brindar ayuda a México para combatir al terrorismo.
Luego recordamos las actitudes intervencionistas del gobierno norteamericano en tiempos de la revolución.
Es recurrente este fenómeno, ¿por qué se repite?
“Para los Estados Unidos, México sigue siendo de enorme importancia estratégica y política. Lo fue en 1910, lo sigue siendo hoy. Han invertido enormes cantidades de dinero aquí. Y México también se ha transformado en un punto de conflicto de política interna. En Estados Unidos, hoy está surgiendo una ola de antimexicanismo, una especie de xenofobia anitmexicana, y creo que esto tiene algo que ver no sé si del embajador, pero seguramente si uno sigue las actitudes del gobernador de California, Pete Wilson, que de hecho trató de ser presidente utilizando el antimexicanismo.
“En este sentido, viejos rencores, viejos odios raciales han existido en Estados Unidos. Ahora hay grupos políticos que están tratando de revivirlos y de utilizarlos para sus propios fines”.
¿Cuál es el riesgo de estas actitudes?
“Me da mucho temor. En Chicago, donde hay 700 mil mexicanos, estas actitudes tan fuertes no existen; sin embargo, en algunos suburbios de Chicago, donde comparten viviendas grupos de familias de origen mexicano, ahora han surgido proyectos legales para impedir que se registre ese fenómeno social.
“El Departamento de Justicia dice que se trata de un intento de expulsar a los mexicanos. Si en Chicago se da esta ola antimexicana, esto me da mucho miedo.
“Lo vemos también en la promulgación de leyes antiinmigrantes, en el hecho de que aun en el caso de inmigrantes legales con prolongada estancia en el país que han pagado sus impuestos, de pronto se les va a quitar toda clase de posibilidad de acceder a los servicios sociales y asistenciales. Todo esto me inquieta mucho. Es un proceso de antimexicanismo que es peligroso, que manejan ante todo miembros del Partido Republicano, pero que incluso se manifiestan también en el Partido Demócrata.
—El subcomandante Marcos afirma que muchas de sus acciones estaban inspiradas en las estrategias de Francisco Villa.
¿Tiene algunos elementos para ubicar en su justa dimensión histórica al movimiento zapatista chiapaneco? ¿Cuál es su opinión?
“Lo que me impresiona del movimiento de Marcos, por lo que yo he leído, es que viendo a los movimientos guerrilleros en América Latina durante los últimos veinte, treinta años, es el menos violento que yo he conocido. En otras palabras, parece que están interesados en dialogar, en encontrar algún compromiso en vez de luchar por el poder. En ese sentido, el movimiento me parece muy interesante.
“En contraste con otros movimientos revolucionarios que ha habido en México, es un movimiento más indígena.
“En la revolución de 1910, los indígenas sólo participaron de manera marginal, y esta vez parece ser un movimiento indígena.
“Del EPR no sé nada; no se quien es la gente; no se cuál es su programa”.
—¿Cuál es su diagnóstico sobre la crisis mexicana, cuál su juicio sobre el futuro del país?
“Es una cuestión muy difícil. Yo veo que la única solución política es más democracia, más apertura en el sentido de elecciones donde la oposición pueda ganar. Creo que las elecciones han sido más genuinas durante los últimos procesos políticos. Existen tres partidos esta vez que realmente difieren.
“Y en el surgimiento de muchas organizaciones populares de lo que llamaría como la sociedad civil, veo una gran esperanza para México.
“El pluralismo, una mayor libertad de prensa, son factores muy importantes.
“Lo que yo no sé, y lo que me inquieta, es la situación económica. No sé si el Neoliberalismo en el mundo es la solución. Viendo otros países, como por ejemplo la exUnión Soviética, donde se aplica ese modelo, ha tenido efectos atroces. Yo no sé si esta política económica pueda o no pueda resolver los problemas. No soy economista, es difícil para mí dar una idea justa de cuál debería ser el sistema.
“Pero obviamente com cualquier observador que ve los enormes problemas económicos, con sus correspondientes efectos en las capas populares, eso me inquieta, me inquieta mucho”.
—Hay dos escenas, le comento al Dr. Katz:
Una, el expresidente Victoriano Huerta diciendo: “He depositado en el Banco que se llama Conciencia Universal la honra de un puritano”
La otra: el expresidente Carlos Salinas en el vestíbulo del Hotel Carlton de Washington, sonriente, luego de asistir a la reunión del consejo de directores de Dow Jones.
Dice María Félix que a los hombres del poder en el México actual les falta estilo. Y los compara con Calles, Obregón y Cárdenas.
Usted, doctor Katz, que tan bien conoce a los hombres de la revolución, ¿se atrevería a establecer comparaciones?
“Es muy difícil, porque los hombres de la Revolución surgieron de una situación completamente diferente. En una época revolucionaria, los hombres no surgen de un poder, de un sistema, tienen que surgir por su propia fuerza.
“Villa surgió de la nada. Zapata era un campesino local que, a través de sus propias fuerzas pudo surgir. Lo mismo se dio en el caso de un hombre como Obregón.
“En la situación actual. los hombres del poder son producto de un sistema político al cual ingresan. Por eso la comparación es muy difícil.
“Siempre en épocas de crisis surgen dirigentes muy diferentes. En Estados Unidos, durante la gran crisis de finales de los años veinte y la década de los treintas surgió un Roosevelt. No hemos tenido otro Roosevelt desde su muerte. Creo que en una situación como la mexicana, los hombres que han surgido en el sistema político regular no se pueden comparar con la gente que surgió durante la revolución.
“Desde la época de los revolucionarios veo una generación muy diferente. Se los conoce como tecnócratas, muy diferentes a los revolucionarios.
“Es un estilo completamente diferente”.
—Aluda a sus proyectos académicos
“He terminado una biografía de Villa que aparecerá en México el año entrante (1998). Y ahora, el proyecto que tengo es de índole muy diferente. A mi me ha intrigado un problema durante mucho tiempo: ¿Cómo las ideas de la revolución mexicana han influenciado a otras partes del mundo?
“Si usted toma otra revolución: la francesa, la rusa, han tenido una ideología mediante la que aseguraban que tenían la clave para la solución de los problemas mundiales. Los revolucionarios franceses pensaban que con la eliminación de los aristócratas cambiaría la faz del mundo; los revolucionarios rusos opinaban que había que instaurar el solcialismo en el mundo entero para que terminara la explotación y cambiara el rostro del mundo.
“Los revolucionarios mexicanos nunca vieron a su revolución como un modelo internacional. En este sentido son diferentes de los franceses y los rusos. Pero hay un aspecto en el que la revolución mexicana sí tuvo una influencia internacional, y es a través del hecho de que hombres revolucionarios, que querían transformar la sociedad y el mundo, encontraron asilo en México y aquí estuvieron profundamente influenciados por la revolución.
“Haya de la Torre vino acá y de hecho el APRA peruano se fundó aquí. Sandino estuvo en México y se sintió profundamente influenciado por la revolución. En Alemania, los escritos de uno de los autores más conocidos, Bruno Traf, tuvieron enorme influencia. Lo mismo ocurre con escritores e intelectuales norteamericanos, empezando por John Reed.
“Lo que yo quiero estudiar es la política de asilo de México. Y además yo creo que es una de las páginas más gloriosas de la Historia de México. Con todo, esta política de asilo ha continuado. México dio asilo a millares de gente que salieron de Chile durante el golpe del general Augusto Pinochet.
“La tradición del asilo en México y la influencia de la gente que vino acá y la influencia de la revolución.
“Yo soy uno de los beneficiarios de esa política. A mis padres y a mí me dieron asilo y aquí nos salvamos del nazismo”.
—Ya que toca este tema tan impresionante en la historia de la Humanidad. Hablamos de un pasado o estamos viviendo tiempos bajo la amenaza de la intolerancia.
“Lo vemos en el auge de grupos neofacistas en Europa, particularmente en Francia, Austria, Alemania, Rusia y Estados Unidos, donde el símbolo del neofacismo es Pat Buchanan, cuyas campañas están ligadas la política antimexicana. Pero estos rasgos de xenofobia que a veces cobran formas inhumanas, como ha ocurrido en la antigua Yugoslavia, se van fortaleciendo a medida que la situación económica empeora y aun en países industriales”.
—Los gobernantes ¿advierten estos problemas? ¿están ciegos?
“Los gobernantes asumen una actitud mixta. No les gustan esos movimientos, pero muchas veces, para superarlos aceptan parte de su programa. Por ejemplo, en Estados Unidos rechazan a Pat Buchannan, pero la nueva ley de inmigración contiene muchas de las demandas de Pat Buchannan. Estos aspectos sí los veo problemáticos”.
—La aplicación del modelo neoliberal en méxico y el agravamiento de las diferencias entre pobres y ricos ¿puede considerarse como un signo de esta actitud de los gobernantes?
“En méxico, seguramente si sigue la polarización económica vamos a tener más autoritarismo, porque va a haber más movimientos populares de diversa índole. Yo creo que en cualquier país la polarización entre ricos y pobres genera esos efectos.
“No soy mexicano, soy extranjero y dar declaraciones en el sentido de apoyar a tal o cual grupo o condenar al Presidente o ese tipo de cosas, obivamente es algo que no quisiera hacer”.
LA EDUCACION EN MEXICO
¿Qué opina del sistema de la Educación en México y que deberá hacerse en el futuro para que las nuevas generaciones estén mejor preparadas para acceder a un verdadero modelo democrático?
“Creo que hay mucho progreso. Simplemente viendo la Universidad de Ciudad Juárez, viendo su nueva biblioteca, el desarrollo de sus programas, eso me da mucho optimismo. Por otra parte, la crisis económica afecta a la Educación en sentido negativo; hay menos dinero y mucha gente no quiere mandar a sus hijos a la escuela porque los necesita para subsistir.
“Una crisis económica es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la educación. Aquí, la crisis está profundamente ligada al problema de las universidades.
“Aquí veo la gran posibilidad de México”.
—¿Cómo ve Friederich Katz a México en los últimos años del milenio y cuál es su visión sobre el futuro del país?
“Obviamente, el país está en una situación económica grave. Una cosa que inquieta es que uno de los grandes logros de México, desde 1929, cuando asesinaron a Obregón es que en la cumbre de la política mexicana los conflictos no se arreglaban por la vía violenta. Habían conflictos, pero cuando Cárdenas tuvo su conflicto con Calles, no lo mató, sino que lo envió al exilio.
“Con la notable excepción de Tlaltelolco, sí hubo crímenes en el campo, pero al nivel alto, no hubo arreglos de cuenta por la vía del asesinato. Lo inquietante es que desde la muerte de Colosio parrece haber un cambio cualitativo. El arreglo de cuentas ya no se hace por la vía tradicional: el exilio, un puesto importante, o con arreglos negociados. Ahora se cometen asesinatos.

El proditorio asesinato de Luis Donaldo Colosio
“No sé de quien provienen, nadie lo sabe, pero es inquietante que no se haya resuelto, y que esa vía es una cosa que sigue adelante. Se oye mucho de otros asesinatos. Y esto es nuevo. Yo no se cuál es su origen; algunos han dicho que el narcotráfico, yo no sé, posiblemente, pero me inquieta esto; es un factor inquietante.
“El otro factor delicado es la crisis económica que afecta a todos los sectores del país.
“Además, hay otro problema: en el pasado, cuando todo esto pasaba, la inmigración a Estados Unidos era una especie de válvula de escape. Ahora, se están cerrando sus fronteras, justamente cuando México más necesita de esta salida. Yo no se hasta dónde esto vaya a conducir.
“Los dos países están ligados económicamente pero no hay libertad de movimiento de mano de obra, lo que contrasta mucho con el Mercado Común Europeo, donde el intercambio comercial están ligadas con un intercambio de mano de obra”.
—Usted escoge la figura de Villa por sus complejas facetas. En el caso Carlos Salinas de Gortari, este personaje despierta en México odios, rencores, pero al exterior es un hombre respetado. ¿Tiene una opinión sobre la controversial figura del expresidente Salinas?
“Sé demasiado poco. Me parece, para dar una idea objetiva de lo que era Salinas, necesitaría tener más información de la que tengo. Es muy difícil. Por momentos fue un héroe para todo el mundo, pero ahora es el hombre más odiado. Yo quisiera tener más información, antes de formular un juicio más objetivo”.
—¿Abordará en el futuro los hechos de la historia reciente de México?
“Depende de la información que tenga. Como historiador me interesa. Pero lo pocos datos periodísticos que hay, es muy difícil dar una idea objetiva”.
—¿Ocultamos la historia?
“Bueno, los archivos no son accesibles. De la época revolucionaria, son accesibles los papeles de muchos políticos (Carranza, Zapata, Silvestre Terrazas). Asimismo, son accesibles los papeles del servicio secreto norteamericano.
“Si tuviera yo hoy los papeles de Salinas, de José Córdoba y de la CIA le daría un análisis objetivo de lo que pasó en México. No los tengo. Entonces, sacar datos de la prensa, que tampoco tiene ese tipo de fuentes, resulta difícil. Si no fuera yo un historiador acostumbrado a trabajar con fuentes de archivo podría dar una opinión, pero como historiador prefiero trabajar en fuentes de archivo.
“Escribí La Guerra Secreta en México a base de datos de los servicios secretos de los diplomáticos.
“Hoy, si tuviera los informes de los embajadores norteamericanos y alemanes a sus respectivos gobiernos acerca de lo que pasó en México durante los últimos seis años, podría dar una opinión objetiva, pero falta.
“Es tal la naturaleza del proceso político que ese tipo de informes no se revelan a menos de haya un cambio completo.
“Con la caída del muro de Berlín o con la caída de la Unión Soviética ahora sí podemos dar una idea más objetiva del periodo de Breznev. Pero para ello se necesita un cambio completo de los sistemas políticos, un derrumbe de un país ode un régimen, lo que no es el caso de México”.
—En su biografía de Villa nos va a presentar a un personaje romántico, reivindicado, el hombre, ¿cuáles van a ser las facetas de la biografía?
“Lo que me interesó hacer era, primero ubicar a Villa dentro del movimiento villista. Yo creo que en cierta manera se puede decir que la leyenda villista ha oscurecido al hombre y el hombre ha oscurecido a su movimiento.
“Es un hecho que todo el mundo que lee sobre Villa sabe de Urbina y de Fierro, dos tipos muy negativos, dos bandidos. Pero los dirigentes populares que siguieron a Villa, del tipo de Calixto Contreras, Toribio Ortega, se han olvidado. Yo quiero sacar a esta gente del olvido.
“Segundo aspecto: Villa tuvo el poder durante dos años. ¿Qué pasó en Chihuahua cuando él tuvo el poder?
“El juicio final sobre un político es qué hizo cuando tuvo el poder. Este aspecto casi no se ha estudiado. Es el que yo quiero sacar”.
—Hay escenas memorables, como la despedida de Villa al periodista Silvestre Terrazas o las palabras desde el balcón principal del palacio de gobierno para despedirse del pueblo chihuahuense.
“Es impactante. Pero lo último que Villa dijo era que había una conspiración norteamericana entre Carranza y los Estados Unidos. Y que él quería la unidad de los mexicanos para contrarrestar esta conspiración. Eso fue lo que lo llevó a atacar Columbus.
“Yo veo una cosa final: veo al ataque de Columbus de una manera muy diferente de como se vio tradicionalmente. Se ha dicho que el ataque fue una acto de venganza de Villa, irresponsable, porque pudo llevar a la guerra entre Estados Unidos y México, y que felizmente no tuvo consecuencias.
“Yo creo que Villa creía sinceramente que Carranza había hecho una alianza con Estados Unidos, que convertiría a México en un protectorado. De hecho, no era el caso, pero diplomáticos americanos habían propuesto tal alianza a Villa que éste había rechazado. Por eso atacó a Columbus. Esperaba una intervención norteamericana limitada que provocaría el rompimpiento entre Carranza y los Estados Unidos.
“Eso lo obtuvo. Después de la expedición punitiva, los Estados Unidos impusieron un bloqueo económico y prohibió la venta de armas al gobierno de Carranza.
“El resultado es que Carranza no pudo vencer a los zapatistas, no pudo vencer a los villistas, no pudo devolver todas las haciendas confiscadas a sus antiguos dueños y sin el ataque de Columbus, yo creo que el movimiento zapatista no hubiera sobrevivido.
“Finalmente, cuando Obregón toma el poder, sí hizo un compromiso con las fuerzas populares, reconociendo la reforma agraria zapatista, haciendo la paz con Villa, impulsando cierta reforma agraria en Chihuahua, lo que Carranza nunca quiso hacer.
“Si Carranza hubiera tenido el apoyo norteamericano que Villa le quitó atancando a Columbus, Carranza hubiera tenido la oportunidad de aplastar a todas las fuerzas revolucionarias del país.
“En tal sentido, el ataque de Villa a Columbus, con todos los problemas que implicaba (obviamente, era un acto que ponía en peligro la estabilidad de México) sí contribuyó a salvar a las fuerzas revolucionarias del país”.
—Y además, despertó un ánimo nacionalista bien entendido.
“Claro, pero ante todo no le da a Carranza las armas para destruir a las fuerzas revolucionarias.
“Carranza en ese momento ya no quería alianza con Estados Unidos. Se volvió hacia los alemanes y fue uno de los orígenes de las relaciones estrechas con Alemania. Esto tuvo dos efectos serios:
“Por una parte, el fracaso de la expedición punitiva convenció al Estado Mayor alemán de que los Estados Unidos eran una potencia muy débil, y como resultado, decidió la guerra submarina contra Estados Unidos para destruir todos los barcos norteamericanos que llevaban alimentos y armas a los aliados.
“Esto llevó a los Estados Unidos a entrar a la Primera Guerra Mundial.
En ese sentido, el ataque de Columbus tuvo consecuencias que nadie, ni el propio Villa, había esperado.
“Por la otra parte, el acercamiento de Carranza a los alemanes llevó al famoso ofrecimiento de Zimmerman, de que Texas, Arizona y Nuevo México serían devueltos a México en caso de una alianza con Alemania contra Estados Unidos, lo que jugó un papel muy importante cuando la estrategia fue decifrada por el servicio secreto inglés y publicada al inicio de la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.
“En ese sentido, los acontecimientos de México en aquel entonces estuvieron estrechamente ligados con todos los acontecimientos de la situación mundial”.
Al finalizar la entrevista, el doctor Katz habló con alegría de sus proyectos académicos.
Una de sus conclusiones es una esperanzadora advertencia: “La única salida para México…más democracia”.
BREVE SEMBLANZA DEL HISTORIADOR

El doctor Friederich Katz. Foto Gustavo Graf (Milenio)
Friederich Katz nació en Viena (1927). A una edad muy temprana viajó con su familia a Alemania. Su padre era periodista y escribía artículos satíricos sobre Hitler. Tuvieron que huir de Alemania rumbo a Francia, donde pasó una parte de su niñez.
De Francia, la familia fue expulsada porque su padre luchó en la guerra de España. Se trasaladaron a Estados Unidos, pero como no tenían visa permanente, México les dio asilo.
Transcurrió en México parte de su niñez y adolescencia de 1940 a 1949.
Regresó en 1949 a Austria. Cursó estudios universitarios e hizo su doctorado allí con un libro sobre las Relaciones Socioeconómicos de los Aztecas. De Austria se trasladó a Berlín, donde impartió, en la Universidad Humboldt, cátedra de Historia Latinoamericana.
En 1968 fue profesor visitante en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Presenció el movimiento estudiantil que culminó con la masacre de Tlaltelolco, el 2 de octubre de 1968. En nuestro país ha impartido clases en El Colegio de México, en la Universidad Iberoamericana, la Universidad de Guadalajara.
Desde 1970 radica en Estados Unidos. Permaneció un año en la Universidad de Texas, y de 1971 en adelante ha formado parte de la Universidad de Chicago, donde es actualmente director del Centro de Estudios Mexicanos.
He trabajado sobre muchos temas, todos relacionados con México. Su primer libro fue un asombroso acercamiento al mundo económico y social de los aztecas. Es autor de una obra sobre las culturas precolombinas, donde compara a los aztecas con los incas.
Escribió un libro sobre Alemania y la Revolución Mexicana. Es autor de una obra memorable en dos tomos: La Guerra Secreta en México.
Editó un libro sobre rebeliones campesinas en México, desde el siglo XIX hasta la revolución. Y es autor de la más importante biografía de Francisco Villa.
El gobierno mexicano le otorgó la orden del Aguila Azteca, la más alta condecoración a un extranjero.
En Chihuahua, el Congreso del Estado le confirió el título de Ciudadano Honorario.
La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez fue para él una de las casas de estudio de nuestro país más apreciadas. Aquí cultivó la amistad del brillante historiador y académico, el Dr. Víctor Orozco.
“Me siento muy estrechamente ligado con México”, reiteró en varias ocasiones.
Estuvo casado con Jana, médica. Son sus hijos: Leo, profesor de Leyes en la Universidad de Pennsylvania y su hija Jaqueline es fiscal en la ciudad de Chicago.
Foto de portada: Luis F. Soto

