Irma Campos Madrigal: Vale la pena estar siempre de pie
…Ha muerto una gran mujer
“…Pero allá, sobre las colinas,
tu hermana, la memoria, con una rama joven aún entre las manos,
relata una vez más la leyenda inconclusa de un brumoso país…”
Olga Orozco, fragmento del poema Lejos desde mi colina.
Por Elliot A. Klassen
El domingo 22 de noviembre de 2009 murió en la Ciudad de Chihuahua la gran mujer, Irma Campos Madrigal. En una breve pero excelente documental intitulado Irma Campos, una vida en la vida de las mujeres, la guionista Adriana Ortega Ortiz resaltó -en el marco de un homenaje a su fructífera vida a favor de las víctimas de injusticias,impunidad y violencia-, los rasgos más sobresalientes de la abogada, maestra e investigadora universitaria, esposa y compañera de mil batallas del abogado Jaime García Chávez, escritor, agudo editorialista, ensayista, orador y talentoso político camarguense.
El 25 de noviembre de 2008, la abogada Irma Campos Madrigal recibió la Presea al Mérito Humanitario María Luisa Reynoso. Las palabras que expresó al final de su agradecimiento fueron estremecedoras:
“Por más que en momentos la mirada se me caiga, cuenten siempre con mi horizonte; por más que en momentos mi brazo desmaye, cuenten siempre con mi mano; por más que en momentos me flaqueé la voz, cuenten siempre con mi aliento”.
Los diversos sectores sociales coincidieron plenamente: el homenaje a Irma Campos Madrigal fue un tardío reconocimiento a la ejemplar mujer que vivió para dar testimonio de sus convicciones en valiente defensa de las mejores causas de nuestro país.
El silenciero ofrece a sus visitantes videos y fotografías (capturadas del documental aludido) que reflejan la conmovedora historia de tan digna, valiosa e inolvidable mujer. Lamentamos profundamente su muerte. Y expresamos a su familia y a sus amigos y amigas las condolencias que aspiran a interpretar fielmente el sentir de la gran comunidad chihuahuense.
Sobran las palabras ante el triste acontecimiento de su partida. Que el silencio sea signo de llanto, dolor y luto.
***
El amor a la vida
***
Con esta boca, en este mundo…
Por Olga Orozco
No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.
Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.
Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,
lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
el triunfo del vocablo con la lengua cortada.
¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.
A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
retumban, se propagan como el trueno
unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?











Desde aquí me uno a la pena por la muerte de una mujer que ha dejado huella en los que la conocieron (sé que me habría gustado conocerla, oírla, aprender de ella)
Desde aquí yo y, estoy segura que cualquier mujer, cualquier hombre que respete los derechos de todo ser humano, pero muy concretamente los derechos de las mujeres, siento la pérdida de esta luchadora, Luchadora, con mayúsculas, porque si es de admirar cualquie persona que luche por los derechos de los demás, de las olvidadas, de los débiles, de los dejados, Doña Irma tiene un componente que la hace mundialmente admirable y respetable, Doña Irma luchó por las mujeres en Chihuahua. No es lo mismo hacerlo aquí, en mi tierra, que hacer allí, donde mientras yo escribo esta humilde nota en su recuerdo, pueden estar matando, humillando a varias mujeres, mujeres que se han quedado sin referente.
Doña Irma, que esté usted en paz.
ME ADHIERO AL HOMENAJE DEL SILENCIO, PORQUE ES CLARO QUE LA CRÓNICA DE SU VIDA, COMUNICA MÁS QUE CUALQUIER DISCURSO. NO CORRERÉ EL RIESGO DE QUE LAS PALABRAS, TERRENAS POR NATURALEZA, FALLEN TRATANDO DE ALCANZAR UNA ALTURA DE INMATERIAL ESENCIA.
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