Duarte, los Baeza y la caricatura del maximato chihuahuense
El gobernador
Su tío
El candidato
Del libro de apuntes de Cornelio Nepote
[...] Para César el dinero sólo es dinero en el momento en que está haciendo algo. Su opinión es que únicamente deberían poseerlo los que saben qué hacer con él. Ahora bien: es evidente que los multimillonarios no saben qué hacer con su dinero fuera de aferrarse a él o de esgrimirlo como un arma. César, indiferente al oro -actitud que para el rico resulta, como es lógico, desconcertante y hasta aterradora-, siempre encuentra una enormidad de cosas en qué emplearlo. Siempre puede poner en actividad el dinero de los demás y extraer el oro de las cajas fuertes de sus amigos…
Los idus de marzo de Thornton Wilder.
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Por Elliot A. Klassen
El senador Fenando Baeza y su sobrino, José Reyes, del mismo apelativo, pretenden emular al fundador del Partido Nacional Revolucionario, Plutarco Elías Calles, con un procedimiento burdo que consiste en controlar el poder más allá de los tiempos marcados por las leyes, escritas y no escritas de la política mexicana.
La historia posrevolucionaria registra el periodo conocido como maximato. Calles quiso ejercer el poder de forma indirecta, detrás de gobernantes mediocres y pusilánimes. Con Cárdenas, le salió el tiro por la culata. Pero en Chihuahua, el candidato del PRI, César Duarte Jáquez ha pasado a ocupar un segundo plano en las decisiones importantes. Como si José Reyes, el gobernador, fuese el candidato, impone sus decisiones de corte autoritario y decide quiénes deben ser los candidatos del PRI a presidentes municipales y diputados locales.
Reyes resultó pésimo actor. Utiliza a los medios que controla por la vía presupuestal para afirmar: será en unas horas cuando el Partido Revolucionario Institucional defina bajo sus estatutos quien será el candidato a la alcaldía de Juárez.
El mandatario estatal señaló que la elección es asunto del PRI y que la decisión que se tome será respetada y avalada al igual que el de los otros partidos.
“La elección del candidato es un asunto del partido y él tomará la decisión será en las próximas horas observando que el registro será a partir de mañana” manifestó.
“Son temas que son del partido yo tengo la plena certidumbre que el partido en Juárez con los operadores que tiene podrán llegar a un acuerdo al igual que el resto del estado” finalizó. (declaraciones grabadas y divuladas por Tiempo digital y La Opción y otros medios).
Lo que no informa nadie es sobre los acuerdos secretos en la casa oficial del gobierno y en Palacio, a donde fueron secreta y descaradamente convocados los aspirantes a la alcaldía de Juárez, con el fin de regañarlos, hacerlos firmar pactos de “honor” (a uno de ellos no quisieron recibirlo y le dieron con la puerta en las narices), todo con un propósito pobremente maquiavélico: decirles que, en Chihuahua, el que manda políticamente es el gobernador, no César Duarte.
Los actores y protagonistas de la farsa tienen duda, a estas alturas, del poder que ejerce o decía ejercer el débil candidato del dedazo priista a la gubernatura.
El gobernador impuso a su compadre Marco Quezada como candidato de “unidad” para contender por la presidencia municipal de Chihuahua. Y les pide que no se hagan bolas en Juárez porque el amarrado es Víctor Valencia de los Santos, ex secretario de Seguridad Pública Estatal, y quien ha ido de puesto en puesto, siempre cobijado por la sombra del senador por Costa Rica, Fernando Baeza Meléndez, y de su sobrino el gobernador que se resiste a dejar el poder. Famoso porque entregó el mando un día después de la masacre de los jóvenes de Villas de Salvárcar, y se lavó las manos diciendo que la carta estaba en el escritorio del gobernador desde hacía una semana.
Lo de menos es que el gobernador y su tío asuman el papel de pésimos imitadores de Plutarco Elías Calles. El maximato chihuahuense alcanza niveles de opereta de pueblo y carece de personajes de la talla de Alvaro Obregón, Emilio Portes Gil, Abelardo L. Rodríguez, ya no digamos de la dimensión del general Lázaro Cárdenas. El escenario en esta tierra es diferente. Aquí quienes nos gobiernan han sido incapaces de controlar los perniciosos efectos de la violencia, con ejecuciones todos los días, motines en penales estatales, en suma, los dolorosos hechos de una cultura de la muerte que tiene sus cimientos en dos palabras claves: ineptitud y/o complicidad.
Y así, mientras Chihuahua se desangra, los políticos -con el gobernador a la cabeza-, andan como perros tras los huesos.
¿Cómo es posible que discutan, griten, firmen pactos, sobre quién debe ocupar candidaturas, cuando los principales problemas de Chihuahua son la injusticia y la impunidad?
Mientras se reparten el botín partidista, el gobernador y su grupo pretenden erigirse en amos y señores de la vida política chihuahuense.
El gobernador ya llegó a acuerdos con la maestra Elba Esther Gordillo.Y La predecible dirigente del Partido Verde Ecologista, María Avila Serna, cuyo esposo fue registrado como candidato a gobernador, acaba de declarar que su partido está listo para aliarse con el PRI.
Las caricaturas de partido que tenemos en Chihuahua anuncian estar listos para defender y hacer valer los principios esenciales de la vida democrática.
Y los duartistas se preguntan: ¿si el candidato del dedazo César Duarte Jáquez no es capaz de poner a sus hombres y mujeres de confianza en posiciones claves, qué le espera a Chihuahua?
Las respuestas son sencillas: Una, Borruel tiene la mesa puesta; y la otra, Baeza y su sobrino gobernarán hasta el 2016. Los más contentos y felices son… silencio, no se lo digan a nadie, adivinaron.
El maximato chihuahuense solamente existe en los boletines oficiales. De Calles, los Baeza no tienen ni un cabello.














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