La ¿Clase política? de Chihuahua
El progreso del circo
Por Elliot A. Klassen
“Dice que es su amigo el gobernador… Bien. Y… ¿está en la nómina?… ¡No! -Entonces… no es su amigo el gobernador”.
Palabras de un miembro de la clase política de la vieja guardia, en desgracia.
Durante la reunión para ungir como nuevo dirigente del organismo que agrupa a concesionarios de radio y televisión, el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza pronunció un discurso en el que aludió a la “clase política”. “Están aquí –dijo- los que fueron, los que somos y los que serán”.
Como si el poder se repartiera por designio misterioso y divino.
Sus palabras son importantes. Habla de la clase política de Chihuahua. ¿Cuál clase política?. El día anterior a la celebración de dicho evento, el gobernador chihuahuense convocó a todos sus amigos para brindarle una comida de despedida al arzobispo de Chihuahua, su Excelencia , José Fernández Arteaga.
No tiene desperdicio la pieza oratoria del gobernador:
“Buenas tardes, muy buenas tardes Monseñor José Fernández Arteaga, eso es lo que le deseamos … para empezar … el grupo de amigos que en esta ocasión nos hemos dado cita y tenemos el privilegio de compartir con usted el pan y la sal.
“En realidad, para los primeros que es buena esta tarde es para quienes lo acompañamos.
“Quiero comenzar diciéndole que los chihuahuenses, y de manera muy particular los católicos, estamos agradecidos por los veinte años de labor pastoral que ha dedicado a estas norteñas tierras … dieciocho de ellos como Arzobispo, encargo que recibió un día de San Juan (24 de junio) en 1991.
“Así es Monseñor, que los chihuahuenses nacidos a partir de su designación como guía de la Iglesia Católica en estas tierras son ya legalmente ciudadanos … toda una generación señor Arzobispo, a lo largo de la vida de la cual usted ha acompañado el quehacer y el cuidado eclesiástico de su grey.
“Usted ha recorrido con nosotros la vorágine de los tiempos recientes. Tiempos de cambios profundos y de realidades nuevas. Durante este período usted ha sujetado fuerte el timón del cual su Santidad le hizo responsable.
“Ha debido mantener el rumbo, conservar la calma, restaurar y acrecentar el ánimo de los católicos en tiempos de reacomodo político, de crisis económica, de fractura en los valores, de violencia sin parangón”.
Lo escuchaban atentamente el homenajeado, la clase política y algunos de los representantes de los poderes fácticos, connotados empresarios “socialmente responsables”. Y claro, para demostrar que ignora los alcances y la compleja connotación del laicismo educativo constitucional, también participó en el acto el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Raúl Chávez Espinoza, miembro distinguido de esa clase política desde hace varios sexenios, uno de cuyos máximos exponentes es el abogado Sergio Martínez Garza, quien ha nadado a sus anchas en el ornelismo, en el patricismo y en el baecismo, cual pez en aguas benditas y podridas.
Por supuesto que no es malo que el gobernador exprese un discurso ante el arzobispo emérito. ¿Cuál es la frontera que divide a un acto público de uno privado? o, dicho de otra manera: ¿Es lo mismo comer con Carlos Salinas de Gortari que con el representante del Vaticano ante la grey católica de la capital chihuahuense? ¿Puede un político profesar su fe y sus convicciones en actos a los que asiste la clase política y los invitados especiales del poder en turno? ¿Es bueno resaltar que durante el mandato eclesiástico -iba a escribir reinado-, se forjó una generación que vive ahora las consecuencias de la pérdida de valores espirituales y religiosos?
Fue, pues, el homenaje del poder político al poder eclesiástico un acto de amigos, privado, en el que se abordaron asuntos públicos, ventilándose sutil y sinceramente las estrechas ligas de carácter político entre ambas potestadas.
Más allá de la profesión de fe de un gobernante, lo importante es resaltar las palabras que se refieren –y aquí el gobernador se convierte en maestro del eufemismo- a la “vorágine de los tiempos recientes”. Claro, el jefe del Poder Ejecutivo Estatal agradeció a Fernández Arteaga un hecho notorio a lo largo de su polémico mandato: “siempre estuvo con nosotros”, ora en la firma de desplegados en medios nacionales de prensa, ora en homilías, ora en la rigidez de las estructuras eclesiásticas que provocaron una era de control , intolerancia y sumisión a los poderes del César, en detrimento del crecimiento de su grey. El presbítero Dizán Vázquez Loya ha dado testimonio de tan dolorosa realidad; lo mismo hacen -en silencio- los sacerdotes y párrocos que fueron literalmente corridos de sus espacios por no comulgar con la clase política o con las perniciosas ideologías imperantes.
Pero éste es solamente un rasgo distintivo de las manifestaciones de la llamada clase política chihuahuense.
Mientras el Estado grande se desangra, o –para estar a tono con el discurso oficial- vivimos la vorágine reciente; mientras los legisladores hacen su juego y los grupos políticos buscan afanosamente el poder, los chihuahuenses de a pie, quienes alimentan en su alma las buenas intenciones del mundo, saben muy bien que han vivido por generaciones en el crimen y la corrupción y sienten también que el pan, cuando se sirve en las mesas indignas de una sociedad sin gobierno, sabe a trapo.
¿A cuál clase política? se refería el gobernador Reyes Baeza cuando encabezó la toma de protesta del nuevo dirigente de la delegación Chihuahua de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión, el priista Ricardo Boone Salmón. ¿Hay clase política en Chihuahua?
En franca recesión de todo, en Chihuahua se quiere presumir de la existencia de una clase política, cuando los hechos reflejan que lo único que pulula es la maligna presencia de grupos que actúan en función de intereses particulares.
Cuando el gobernador se refiere a la “clase política” quizás hable de puentes rotos que nadie pasa. Y lo cierto es que -con tales protagonistas-, las ciudades no pueden dormir tranquilas.
Abundan políticos, como en la Roma de la decadencia, que se creen grandes señores “…porque carecen de maneras, héroes porque no le tienen miedo al ridículo de ayunar con el pensamiento y hartarse con el cuerpo, sabios porque suscriben el consenso. Tal clase política se cree, como Flavio Flaco, “discreto porque llama franqueza a la murmuración y sabe callar por encargo, buen ciudadano, porque no cree en la decadencia sino en el progreso del circo. He ahí a un hombre de su tiempo”.
Como el hombre hereda, en contraste con la bestia que siempre estrena su propio ser (José Ortega y Gasset dixit) les he entregado -ustedes me perdonen por la libre interpretación; asumo la libertad que me concede el privilegio de la lectura-, las palabras de la obra poética admirable de Adolfo Castañón (La campana y el tiempo, ediciones de Conaculta (poemas 1973-2003). La cita corresponde al apartado EL REYEZUELO, PRIMERA AUDIENCIA, XXV, UN DISIDENTE).
Cornelius Castoriadis, gran filósofo y psicoanalista francés de origen griego, decía de ese tipo de clase política lo siguiente: “puede aferrarse al cinismo y a la irresponsabilidad porque no está sujeta a ningún control ni a ninguna sanción”. Ah qué Chihuahua.











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Su interpretacion en este gran dialogo escrito por usted Sr. ELLIOT A. KLASSEN lo celebro con alegría y actitud digna de un hombre con valores, apegado a la realidad y a la verdad. La clase política que enarbola el gobernador Reyes Baeza es la peor en casi 12 años de gobierno gubernamental priista. Es un asco, lleno de mentiras, calumnias, robos
asesinatos, narcotráfico, secuestros, delincuencia organizada, Etc.
El gobernador es el más grande MENTIROSO MANIPULADOR que he conocido en la vida del Estado de Chihuahua y del país entero(contemporáneo). BAEZA MELENDEZ Y REYES BAEZA SON DEL MISMO BARRO y están cortados con la misma tijera (tío y sobrino) se han enriqucido a costa del pueblo de Chihuahua y de su propio partido (PRI). AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS…¿Por qué entonces andan de hipócritas con obispos, sacerdotes,monseñores, curas, Etc., lamiéndoles el c…ello? Qué
mal está ésto. Tal parece que predican los 7 pecados capitales en sus
corruptas vidas… Lo bueno es que el infierno los espera “aquí”.
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